De pájaro y muertes

Vanessa Jiménez

VICIO DE PÁJARO

Recojo cosas del suelo,
igual que animo a personas como objetos,
y, a veces, estoy cansada de mi propia servidumbre,
la innoble servidumbre de amar seres humanos,
autocondena del pelícano.
También de eso que es verme y no ver;
los fragmentarios vuelos de antaño,
el incompleto deseo del agua,
los sueños sin cabeza,
el hostigado amor y desapego a mis criaturas,
y el yo;
ese que se hunde y se hace pozo,
ese yo de piedra cayendo desde abajo,
ese yo de escaleras al aire,
que descubro y redescubro
y nunca beso del todo…
Nunca nos enlazamos,
ni somos amigos,
y a veces ni somos,
solo estamos un poco,
bebiendo cada uno de su copa
y brindando por la tarde en la mañana.

Y quizá es solo que estoy harta,
furiosa de que todo sea promesa,
y en el encuentro solo queden uñas,
recortes y cosas tan medianas.

Y arrastro los pies por esta losa
que mi mano hace luna o nieve,
y me ahoga un poco
el nudo de la vida,
nunca llegar a ningún sitio,
y, sobre todo,
no llegar siquiera.

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DECAPITACIÓN DEL COLIBRÍ

Terco azul
practica la lentitud,
pies en el suelo.
La parada.
La mano revuelve el seno de la alforja
y halla no miel, sino escorpiones.
¿Y todo este esfuerzo,
toda esta negación al ala,
toda esta pelea?
Para golpear el aire,
sola,
bajar del ring,
ponerme en albornoz,
viendo a lo lejos
cómo el contrincante
masca mis dientes escupidos.

La espalda se tuerce,
la cara mira a los talones,
cabeza suelta,
sesgada tenuemente sin sangre,
y el corazón respira
y anda a la música del criptograma.

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ARQUITECTURA

Yo te creé, pequeña ave en el gigante estío,
y te quise vertical y nuevo,
y te consagré a la fuerza del tiempo venidero.
Y ahora, ¿qué?
Ahora, ¿dónde está el lugar en el vasar?
No sabría cómo barrer el polvo que te cubra,
que manchará la hoja
entristeciendo el brillo verde.
No sé de arquitecturas,
solo de creación natural,
libre y extensa.
¿Debí haber creado antes la alcoba que la oscuridad?
Un espacio diáfano donde contar tus dedos
hasta que me falte uno,
el dedo que en la penumbra escribe
el silencio libélula en mi boca.
Creé una balsa de palabras
a la que agarrarme en la tormenta,
pero el agua se mezcla con el agua,
(solo es materia flotante la madera),
y tampoco sé de barcos,
más de pecios y naufragios.
Yo te creé y no me sobras tú,
sino que me falta el hueco
de un estanque
en el que quemar tu piel
y destruirte generosamente,
y hasta el banco de mi sombra
en el que me siente a dormir
a la luz inmensa de esta pira funeraria,
que purifica solo los pecados
nunca cometidos.

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YO

No quiero dejar de escribirme
con las manos de otro entre las mías,
con las aspas que nos giran y dispersan,
con la duda mordiendo mis rodillas.

No quiero dejar de escribirte,
con el puño como sombra,
con la boca cosida a mi silencio,
con olvido del mundo que te aguarda.

No quiero, pero quiero:
escribir,
desde la clara calma de mis mares,
desde la oscuridad en su hora no forzada,
desde la verdad que no excluya ruiseñores,
desde el cariño con que riego mis cristales,
desde el cuerpo que me llama y que deseo,
aunque no tenga tu alma,
desde el alma cuyo cuerpo no visito
y que no tengo,
desde ti, desde él, desde nosotros…

Todos, prisioneros de mi cárcel,
enlazados a las telas de mi vida,
que descoso ahora una por una,
que debo separar ya de esta urdimbre,
que han flotar solas y llorarme.

Voy a apagar todos los gritos de la tarde,
a desnudar mi hoy y a poseerlo,
a beber de la arteria que desangro.

Voy a ser yo,
sola y en huesos,
desértica y lejana,
egoísta amante de mí,
triste campana que vuela
y se redobla en eco blanco.
Voy a ser yo
para ser de todos,
para tener el amor,
la vida
y la muerte
dentro.

DE PÁJARO Y MUERTES

De pájaro y muertes es la primera obra que Vanessa Jiménez decide publicar, pero en ella no encontramos las dudas y torpezas del poeta debutante, sino la seguridad y la madurez del que lleva muchos años forjando su estilo en la intimidad, definiendo su lengua y seleccionando las imágenes de su particular universo poético. Este libro, ya desde su título, nos ofrece el conflicto entre el vuelo que ansía alcanzar el cielo, romper la jaula en busca de la libertad, y la muerte como fin o aniquilación, aunque en ocasiones la muerte, la destrucción, puede ser el comienzo de la creación. La poeta partirá del conflicto entre el vuelo del pájaro y la sombra de la muerte para hablarnos de amor, de identidad, del misterio de la palabra y la poesía.

VANESSA JIMÉNEZ

Vanessa Jiménez nace en Toledo en marzo de 1980. Pasó parte de su infancia en la ciudad monumental. Estudió Filología Hispánica en la Universidad Complutense de Madrid, especializándose en Literatura Hispanoamericana, de la cual se confiesa una apasionada. Colaboró con dicho departamento durante su primer año de doctorado, trabajando sobre el Romancero Panhispánico y en el Archivo Rubén Darío. En la actualidad ejerce como profesora de Lengua y Literatura en el Instituto Juan de Padilla, en la localidad de Torrijos. Comenzó a escribir con 18 años y ha mantenido siempre una actitud intimista frente a la publicación. Sus primeros poemas aparecieron en la revista estacional de poesía Hermes, donde publicó también un cuento y un ensayo sobre literatura fantástica, aunque su interés fundamental reside en la palabra poética y su relación con la realidad. Tras unos años de dedicación a la familia, ha vuelto a retomar la escritura, así como el estudio de los textos literarios, compaginando esto con su trabajo como docente.

De pájaro y muertes

Vanessa Jiménez

ISBN: 978-84-946132-4-1

89 páginas

9,98 €

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© Vanessa Jiménez
© Gato Encerrado 2019