«Rito», de Félix Chacón

Mi cuerpo solo encaja
cuando ocupa los huecos de tu cuerpo
y los funde ese fuego que tú enciendes
rozándome la piel
Y entonces mis fluidos buscan cauces
para inundar de esperma
las cuencas y los ríos subterráneos
que tu cuerpo le ofrece
en un rito sagrado que transforma
la vida en algo lleno de sentido

Félix Chacón
Material de derribo
Espasa

 

«Insomnio», de Dámaso Alonso

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar a los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las tristes azucenas letales de tus noches?

Dámaso Alonso
Hijos de la ira
Espasa

Concierto de Carlos Ávila en el Centro Cultural San Marcos

«Ahora quiero contarles…», de Benjamín Prado

Ahora quiero contarles
que esta mañana supe
cómo de un solo golpe puede ser la tristeza
un cuchillo que cierre el corazón
y una llave
que abra la poesía.

Todo empezó una noche,
cuando mi amor me dijo:
–Cuenta cómo me ves,
descríbeme en tus versos
y así
sabré quién soy
cuando me miras.

No pude conseguirlo.
Me adentraba en la jungla negra del diccionario
para luchar con verbos venenosos,
nombres llenos de púas,
adjetivos salvajes que siempre se escapaban,
que siempre me vencían.
Caminé por la nieve feroz de los cuadernos.
Volví a mi casa con la piel herida
por un enjambre de interrogaciones:
–¿Pero de qué manera describiré sus ojos?
¿Vivero de la luz?
¿Suburbios de la luna?
¿Qué le llamo a su boca:
biblioteca del beso
o fruta submarina?

Cada tarde,
ella inventaba la felicidad
igual que el arqueólogo
encuentra la figura de un dios sumando ruinas
o el cocinero corta
monedas de marfil en la manzana.

Yo seguía pensando si llamarle a su pelo
abogado del aire,
catarata adiestrada
o indicio de león.

Pero entonces
llegaron a nadar en mi sangre
los peces del infierno: las sospechas, las dudas;
y el egoísmo
puso
su puñal
en mi mano,
y la herí con verdades crueles y mentiras,
y ella
me dijo adiós.

Yo he escrito este poema para recuperarla,
para que no se marche,
para que me perdone.
Porque de pronto,
está todo tan claro
y es fácil de explicar:
–Cada vez que me tocas,
en mi corazón crecen
los racimos
rojos
de la alegría.

Benjamín Prado
Marea humana
Visor

«Advertencia», de Gloria Fuertes

Cuando estés recién muerto,
aún con la tibia tibia,
aún con las uñas cortas,
querrás hacer algo
–lo que podías hacer ahora–;

y ya habrán cerrado las tiendas y portales,
y ya será muy tarde para llegar a tiempo
a los que hoy te aman.

Gloria Fuertes
Cómo atar los bigotes del tigre
Ediciones Torremozas

«Cuando Gaudí construyó Parque Güell…», de Isaac Alonso Araque

Cuando Gaudí construyó Parque Güell

buscaba en una escombrera

platos rotos

con que rematar su obra.

Así, el poeta.

Isaac Alonso Araque
Pastos de invierno
Huerga& Fierro Editores