“Escapamos de aquellos interiores…”, de Javier Manzano Fijó

Escapamos de aquellos interiores
sometidos a la ficción,
donde mostrar la forma
en el desprecio al otro.

Lo hicimos para amar lo bello,
ir más allá,
en busca de los compromisos prácticos
de las formas sencillas.
Para después
encontrar algo que no nos toleren,
algo
por lo que deseen acabar con nosotros.

Javier Manzano Fijó
La esperanza o el cuerpo
Editorial Gato Encerrado

“Monólogo para Casandra”, de Wislawa Szymborska

Soy yo, Casandra.
Y esta es mi ciudad bajo la ceniza.
Y este es mi cayado y mis cintas de profeta.
Y esta es mi cabeza colmada de dudas.

Es verdad, estoy triunfando.
Mi razón hasta golpeó el cielo con un destello.
Sólo los profetas a los que no se cree
tienen semejantes vistas.
Sólo aquellos que mal empezaron las cosas,
y todo pudo haberse cumplido tan deprisa,
como si ellos no hubiesen existido.

Ahora me acuerdo claramente,
cómo la gente, al verme, callaba a mitad de palabra.
Se cortaba la risa.
Las manos ardían.
Los niños corrían hacia sus madres.
Ni siquiera conocía sus efímeros nombres.
Y aquella canción sobre la hoja verde,
nadie la terminó en mi presencia.

Yo les quería.
Pero quería desde lo alto.
Por encima de la vida.
Desde el futuro. Donde siempre hay vacío
y desde donde, ¿hay algo más fácil que ver la muerte?
Me arrepiento porque mi voz era dura.
Mírense desde las estrellas –gritaba–.
Mírense desde las estrellas.
Me oían y bajaban la mirada.

Vivían en la vida.
Forrados de gran viento.
Condenados.
Desde el nacer en los cuerpos del adiós.
Pero hubo en ellos una esperanza húmeda,
una llama alimentándose de su propio reverberar.
Ellos sabían lo que era un instante,
ay, al menos uno
antes de que…

Me salí con la mía.
Sólo que eso no significa nada.
Y esta es mi ropita manchada por el fuego.
Y estos son mis trastos de profeta.
Y esta es mi cara compungida.
Cara que ignoraba que pudiera ser hermosa.

Wislawa Szymborska
Mil alegrías – Un encanto

“Sin acto de amor que me conciba…”, de Begoña Abad

Sin acto de amor que me conciba,
sin madre que me espere,
sin saber para qué,
sigo empeñada en nacer
a cualquier hora,
de cualquier manera,
por olvidarme de los días
en los que nacía muerta
o en los que me moría
de a poquitos silenciosos.
Nacerme a cada paso
aunque venga de nalgas
y con dos vueltas de cordón
enrollado en el alma,
nacerme y respirarte…

Begoña Abad
La medida de mi madre
Olifante Ediciones

“Donde fuiste feliz alguna vez…”, de Félix Grande

Donde fuiste feliz alguna vez
no debieras volver jamás: el tiempo
habrá hecho sus destrozos, levantado
su muro fronterizo
contra el que la ilusión chocará estupefacta.
El tiempo habrá labrado,
paciente, tu fracaso
mientras faltabas, mientras ibas
ingenuamente por el mundo
conservando como recuerdo
lo que era destrucción subterránea, ruina.

Si la felicidad te la dio una mujer
ahora habrá envejecido u olvidado
y sólo sentirás asombro
−el anticipo de las maldiciones.
Si una taberna fue, habrá cambiado
de dueño o de clientes
y tu rincón se habrá ocupado
con intrusos fantasmagóricos
que con su ajeneidad te empujan a la calle, al vacío.
Si fue un barrio, hallarás
entre los cambios del urbano progreso
tu cadáver diseminado.

No debieras volver jamás a nada, a nadie,
pues toda historia interrumpida
tan sólo sobrevive
para vengarse en la ilusión, clavarle
su cuchillo desesperado,
morir asesinando.

Mas sabes que la dicha es como un criminal
que seduce a su víctima,
que la reclama con atroz dulzura
mientras esconde la mano homicida.
Sabes que volverás, que te hallas condenado
a regresar, humilde, donde fuiste feliz.

Sabes que volverás
porque la dicha consistió en marcarte
con la nostalgia, convertirte
la vida en cicatriz;
y si has de ser leal, girarás errabundo
alrededor del desastre entrañable
como girase un perro ante la tumba
de su dueño… su dueño… su dueño…

Félix Grande
Música amenazada

“Qué cabe en un poema…”, de Javier Manzano Fijó

Qué cabe en un poema.

Qué hacer con esa foto

de nuestra política de defensa.

Qué memoria, qué amor,

qué verdad exhausta perseguimos

en el suicidio lento de la pereza,

el cómodo asesinato de la suerte.

Cómo traducir ese dolor abrazando a tu hija viva.

Javier Manzano Fijó
La esperanza o el cuerpo
Editorial Gato Encerrado

“Al cuerpo, o a la nada…”, de Javier Manzano Fijó

Al cuerpo, o a la nada.
Como si los códigos de los libros
fueran lo mismo que tus ojos intactos.
Como si los siervos impasibles
no existieran.

Al cuerpo o a la nada,
a ellos nos debemos.
Y sí, la fiebre se queda,
el portal sigue sucio,
perseguimos a redentores del abandono,
por eso la muerte no nos basta
y nos lleva a la risa.

 

Javier Manzano Fijó
La esperanza o el cuerpo
Editorial Gato Encerrado

Presentación del nuevo poemario de Javier Manzano Fijó

El día 26 de septiembre os esperamos en la presentación de La esperanza o el cuerpo, el nuevo poemario de Javier Manzano Fijó. Será a las 19.30 horas en la Biblioteca de Castilla-La Mancha. Federico de Arce y Alicia Avilés acompañarán al autor.