«Si quiero escribir…», de Alba Magdalena

si quiero escribir
empiezo a fregar los platos
en la espera 
quizá encuentre otra cosa 
              me arriesgo a olvidar
cuando quiero escribir no sé 
si debería 
se me ocurre dedicar el tiempo 
en lo que dejamos para después 
              imagínate barrer 
              por inspiración
es un círculo un poco tonto
              agacharse antes de aparecer
cuando por fin entiendo 
el movimiento de los planetas
hago una pausa

              y me voy a regar las flores

es que no sé qué pasaría                                                        
si se usara el impulso de dejar algo bello
para cumplir con lo cotidiano

              Alba Magdalena
              Hilo y agua
              Editorial Gato Encerrado

«Seísmo», de Félix Chacón

Fantaseo a menudo con que llegue un seísmo
que arrase el universo virtual de Internet
que se trague de golpe ese mundo fallido
de influencers, youtubers, fanáticos, fascistas
bots y esbirros pagados al servicio del mal
necios terraplanistas, tiktokers mongoloides
y esa turba de trolls ocultos tras sus máscaras

Y puedo imaginar el letal epicentro
justo en ese lugar donde estén reunidos
todos esos imbéciles que propalan los bulos
infundios y dislates de los conspiranoicos

Sueño continuamente con tsunamis terribles
y erupciones de virus que destrocen y arrasen
ese mundo real que parece ficticio
hasta dejarlo limpio, yermo, raso, diáfano
solo polvo de bits y cenizas de webs
flotando en un vacío tan vasto y asolado
que su reconstrucción resultara imposible


          Félix Chacón
          Los días perplejos
          Editorial Gato Encerrado



Los días perplejos se presentará el miércoles 9 de noviembre a las 19 horas en la librería Taiga de Toledo (Travesía Gregorio Ramírez, 2).

«El eterno retorno», de Francisca Aguirre

Convendría
reinventarlo de nuevo todo:
reinventar la gramática y la historia,
reconstruir la geografía,
cambiar la Luna, conservar el Sol
para no equivocarnos en los cambios
y porque siempre es necesario
tener un punto de partida.
Y desde ahí,
desde la desnudez que da la luz,
empezar otra vez esta mentira
Empezar otra vez a ser los mismos,
inventarnos palabras
para tapar los gritos del silencio,
decir amor
para que el miedo no nos mate.
Y llamar Luna a cualquier cosa que nos cuelguen del cielo
y dé una luz escasa y mortecina.
Después: contar la historia.
Y empezar a pensar que convendría
reinventarlo todo de nuevo.

          Francisca Aguirre
          Los trescientos escalones
          Bartleby Editores

«Sé lo que es esperar…», de Ángel González

Sé lo que es esperar:
¡esperé tantos
días y tantas cosas de mi vida!
Los inviernos tediosos esperando,
los veranos, bajo el sol,
esperando,
el luminoso y amarillo otoño
–bella estación para esperar–
e incluso
la primavera abierta a toda espera
más próxima que nunca a realizarse,
me han visto inútilmente,
pero firme,
tenaz, ilusionado,
en el lugar y la hora de la cita,
alta la fe y el corazón en punto.

Alta la fe y el corazón
dispuesto,
igual que tantas veces, aquí sigo,
en la esquina del tiempo
–vendrá pronto–
tras un limpio cristal de sol, de lluvia o de aire,
acodado en el claro mirador
de los vientos,
mientras pasan y pasan los meses y los días.

          Ángel González
          Sin esperanza con convencimiento

«quizá es imposible crear algo…», de Alba Magdalena

XXVI

quizá es imposible crear algo
que sea realmente hermoso 
como una oración
sin culpabilidad
como un baño sucio
          quiero decir

la espuma me empezó a pesar
demasiado sobre los hombros
cuando vi que no había ojos en el espejo
pude darme la vuelta 
          sin dar un solo paso
la puerta abierta

cuando esto se pone mediocre 
y hoy es el día
          lo siento
          ojalá os encontrarais
en otro lugar
con la mente en blanco y
          claro
las manos limpias

es imposible hacerlo realmente bonito
como cuatro líneas que nunca
          se juntan
como el pomo de un cajón
como una cortina
y una ventana transparentes

          quiero decir

Alba Magdalena
Hilo y agua
Editorial Gato Encerrado

«Wrongo cree que los filósofos…», de Jorge Riechmann

Wrongo cree
que los filósofos trabajan
más bien con la vista

y los poetas en cambio
son animales de olfato

los primeros
bichos más bien apolíneos
caminan elegantes bañados por la luz

los segundos
como topos miopes y confusos
excavan galerías husmeando
en busca de algunos vegetales comestibles

y de vez en cuando
se cruzan con otros resabiados viejos topos
se reconocen
intercambian tubérculos

y hay alborozo en lo oscuro


          Jorge Riechmann
          W - Rengo Wrongo seguido de Historias del señor W.
          Editorial Gato Encerrado

«Cucarachas», de Félix Chacón

En caso de hecatombe nuclear
solo las cucarachas
y otros inmundos seres
poblarán el planeta

Seguro que los hombres
se encuentran en la lista
del arca de Noé
Al menos esa élite
que pueda costear
el precio del pasaje
y el elevado importe
de las operaciones
quirúrgicas que permitan
adaptarse a las nuevas
condiciones atmosféricas

Los pregoneros del apocalipsis
pueden estar tranquilos
Quien dijo cucarachas
probablemente hablaba
de forma metafórica
a modo de parábola

          Félix Chacón
          Decoración de interiores
          Amargord

«Las ciudades», de Karmelo C. Iribarren

Me gustan las ciudades, sus plazas,
sus calles, sus esquinas,
sentarme en la terraza de un bar
con un café delante
y dejar que pase el tiempo,
sin hacer nada, sin prisa,
observando esto y aquello,
y luego ir a alguna librería y revolver
un poco los estantes,
y si hay río cruzar el puente
y repetir la misma operación al otro lado.
Me gusta estar solo entre la gente,
no ser nadie, no tener que ir a ningún sitio
pero poder ir a todos.
Me gusta la primera vez que me asomo
al espejo del baño del hotel,
ese momento de suspense,
recién llegado, cuando
no sabes si va a aparecer tu rostro
o el del último huésped, atrapado aún
en la memoria del azogue.
Me gustan los parques y los ríos
urbanos, pasear por ellos, a su lado,
especialmente en otoño.
Me gustan las ciudades, sí: andar,
mirar, vivir, enamorarme
de esa mujer del vestido rojo…

          Karmelo C. Iribarren
          Las luces interiores
          Renacimiento