«Sé lo que es esperar…», de Ángel González

Sé lo que es esperar:
¡esperé tantos
días y tantas cosas de mi vida!
Los inviernos tediosos esperando,
los veranos, bajo el sol,
esperando,
el luminoso y amarillo otoño
–bella estación para esperar–
e incluso
la primavera abierta a toda espera
más próxima que nunca a realizarse,
me han visto inútilmente,
pero firme,
tenaz, ilusionado,
en el lugar y la hora de la cita,
alta la fe y el corazón en punto.

Alta la fe y el corazón
dispuesto,
igual que tantas veces, aquí sigo,
en la esquina del tiempo
–vendrá pronto–
tras un limpio cristal de sol, de lluvia o de aire,
acodado en el claro mirador
de los vientos,
mientras pasan y pasan los meses y los días.

          Ángel González
          Sin esperanza con convencimiento

«quizá es imposible crear algo…», de Alba Magdalena

XXVI

quizá es imposible crear algo
que sea realmente hermoso 
como una oración
sin culpabilidad
como un baño sucio
          quiero decir

la espuma me empezó a pesar
demasiado sobre los hombros
cuando vi que no había ojos en el espejo
pude darme la vuelta 
          sin dar un solo paso
la puerta abierta

cuando esto se pone mediocre 
y hoy es el día
          lo siento
          ojalá os encontrarais
en otro lugar
con la mente en blanco y
          claro
las manos limpias

es imposible hacerlo realmente bonito
como cuatro líneas que nunca
          se juntan
como el pomo de un cajón
como una cortina
y una ventana transparentes

          quiero decir

Alba Magdalena
Hilo y agua
Editorial Gato Encerrado

«Wrongo cree que los filósofos…», de Jorge Riechmann

Wrongo cree
que los filósofos trabajan
más bien con la vista

y los poetas en cambio
son animales de olfato

los primeros
bichos más bien apolíneos
caminan elegantes bañados por la luz

los segundos
como topos miopes y confusos
excavan galerías husmeando
en busca de algunos vegetales comestibles

y de vez en cuando
se cruzan con otros resabiados viejos topos
se reconocen
intercambian tubérculos

y hay alborozo en lo oscuro


          Jorge Riechmann
          W - Rengo Wrongo seguido de Historias del señor W.
          Editorial Gato Encerrado

«Cucarachas», de Félix Chacón

En caso de hecatombe nuclear
solo las cucarachas
y otros inmundos seres
poblarán el planeta

Seguro que los hombres
se encuentran en la lista
del arca de Noé
Al menos esa élite
que pueda costear
el precio del pasaje
y el elevado importe
de las operaciones
quirúrgicas que permitan
adaptarse a las nuevas
condiciones atmosféricas

Los pregoneros del apocalipsis
pueden estar tranquilos
Quien dijo cucarachas
probablemente hablaba
de forma metafórica
a modo de parábola

          Félix Chacón
          Decoración de interiores
          Amargord

«Las ciudades», de Karmelo C. Iribarren

Me gustan las ciudades, sus plazas,
sus calles, sus esquinas,
sentarme en la terraza de un bar
con un café delante
y dejar que pase el tiempo,
sin hacer nada, sin prisa,
observando esto y aquello,
y luego ir a alguna librería y revolver
un poco los estantes,
y si hay río cruzar el puente
y repetir la misma operación al otro lado.
Me gusta estar solo entre la gente,
no ser nadie, no tener que ir a ningún sitio
pero poder ir a todos.
Me gusta la primera vez que me asomo
al espejo del baño del hotel,
ese momento de suspense,
recién llegado, cuando
no sabes si va a aparecer tu rostro
o el del último huésped, atrapado aún
en la memoria del azogue.
Me gustan los parques y los ríos
urbanos, pasear por ellos, a su lado,
especialmente en otoño.
Me gustan las ciudades, sí: andar,
mirar, vivir, enamorarme
de esa mujer del vestido rojo…

          Karmelo C. Iribarren
          Las luces interiores
          Renacimiento

«¿Qué hiciste en la vida?», de Begoña Abad

¿Qué hiciste en la vida?
Caer y levantarme.
Aprender a curar heridas magulladas.
Echar remiendos en los desgarros.
Inventar menús para los que tenían hambre.
Caer y levantarme.
Escuchar los gritos silenciosos del miedo.
Hacer hueco para que cupieran todos.
Sumar y multiplicar la alegría de diario.
Restar y dividir la angustia y la tristura.
Abrir puertas.
Caer y mirar desde ahí.
Caer y levantarme.

          Begoña Abad
          A la izquierda del padre
          Ruleta Rusa

«La Bestia lanza sus redes…», de Jorge Riechmann

La Bestia lanza sus redes

De cada gramo de materia
y cada watio de energía
y cada bit de información
negocio

La Bestia salivante envía sus exploradores
y luego sus brigadas de maquinaria especializada

Cartografiar
Deslindar
Apropiar
Trocear
Vender
Acumular

Reconfigurar pulsiones y deseos
imaginación y memoria
de manera que la circulación de mercancías
no se vea estorbada
por algo tan impredecible y primitivo
como las subjetividades humanas

La Bestia
se satisface a sí misma
y sigue digiriendo creciendo y recreciendo
absorta en su narcisista afán de coincidir
con el entero universo

Por desgracia –se duele Wrongo—
no es ninguna visión
y queda fuera de lugar el sólito reproche
de terrorismo poético

        Jorge Riechmann
        W - Rengo Wrongo seguido de Historias del señor W.
        Editorial Gato Encerrado

«emaciado por la demencia…», de Federico de Arce

emaciado por la demencia
recuerdo a mi abuelo desnudo
en el pasillo la sonda 
colgando del pene admonitoria
la mano derecha crispada en estigmas
parecía el imposible profeta
de gargallo decía no es mi nieto
ese no es mi nieto ese
es un espía nazi
gritaba a mi madre
yo regresaba de madrid
después de unos meses
ya no me conocía al poco
fue perdiendo el habla
vaciado por dentro se convirtió
en animales maullaba
barritaba graznaba bramaba
trisaba crotoraba voznaba
rebuznaba ululaba agamitaba 
trisaba gruía arruaba 
como un loro garría el dolor
exhausto balitaba como una oveja
crascitaba ladraba como un perro
quería comunicarse con nosotros
y no podía solo el dolor
transmitían aquellos sonidos
inarticulados se grabaron
para siempre en mi alma
en heridas donde el cuerpo duele
escaras solo y llagas 
era mi abuelo al morir un job
torturado por la demencia senil
de un dios sin habla


Federico de Arce
El guardián de la voz
Editorial Gato Encerrado