“Yo”, de Vanessa Jiménez

No quiero dejar de escribirme
con las manos de otro entre las mías,
con las aspas que nos giran y dispersan,
con la duda mordiendo mis rodillas.

No quiero dejar de escribirte,
con el puño como sombra,
con la boca cosida a mi silencio,
con olvido del mundo que te aguarda.

No quiero, pero quiero:
escribir,
desde la clara calma de mis mares,
desde la oscuridad en su hora no forzada,
desde la verdad que no excluya ruiseñores,
desde el cariño con que riego mis cristales,
desde el cuerpo que me llama y que deseo,
aunque no tenga tu alma,
desde el alma cuyo cuerpo no visito
y que no tengo,
desde ti, desde él, desde nosotros…

Todos, prisioneros de mi cárcel,
enlazados a las telas de mi vida,
que descoso ahora una por una,
que debo separar ya de esta urdimbre,
que han flotar solas y llorarme.

Voy a apagar todos los gritos de la tarde,
a desnudar mi hoy y a poseerlo,
a beber de la arteria que desangro.

Voy a ser yo,
sola y en huesos,
desértica y lejana,
egoísta amante de mí,
triste campana que vuela
y se redobla en eco blanco.
Voy a ser yo
para ser de todos,
para tener el amor,
la vida
y la muerte
dentro.

Vanessa Jiménez
De pájaro y muertes
Editorial Gato Encerrado

De pájaro y muertes se presentará el día 26 de abril a las 19.30 horas en el auditorio del Palacio de Pedro I de Torrijos (Toledo).

“De pequeños huíamos de la realidad…”, de Óscar Aguado

De pequeños huíamos de la realidad aunque la realidad era amable y bobalicona. Nos aburríamos con sus raíces, devorábamos su canción. Buscábamos los libros para encontrar en ellos el tiempo que no habíamos vivido, para habitar ese espacio peligroso, resbaladizo, donde los ojos de los espectros nos cambiaban la vida a cada segundo. Ahora buscamos la realidad aunque sea áspera y voraz. El más allá es un tapete donde se juega una partida de locos, un truco de magia del que no nos interesa formar parte. Y la realidad es un cajón donde hemos guardado las gafas y el reloj. De pequeño crecías en la realidad y levitabas en la fantasía. Ahora este mundo de cartón, esta corrompida realidad, ha arrasado con todo, se ha llevado consigo hasta el sentir venidero. Y esas señales que te indicaban el camino de la fantasía te han llevado a un precipicio, al fin del mundo, donde o saltas o regresas a la realidad.

Óscar Aguado
Esperando en la estación a la chica del psiquiátrico
Ediciones Mandres

“La cara de un candidato político en un cartel callejero”, de Charles Bukowski

ahí está él
sin demasiadas resacas
sin demasiadas peleas con las mujeres

sin demasiadas ruedas pinchadas
nunca un pensamiento de suicidio

no más de tres dolores de muela
nunca le faltó la comida
nunca en la cárcel
nunca enamorado

siete pares de zapatos

un hijo en la universidad

un coche nuevo

pólizas de seguros

un jardín muy verde

el cubo de basura con la tapa ajustada

será elegido

 

Charles Bukowski
El infierno es un lugar solitario
Editorial Txalaparta

“Arquitectura”, de Vanessa Jiménez

Yo te creé, pequeña ave en el gigante estío,
y te quise vertical y nuevo,
y te consagré a la fuerza del tiempo venidero.
Y ahora, ¿qué?
Ahora, ¿dónde está el lugar en el vasar?
No sabría cómo barrer el polvo que te cubra,
que manchará la hoja
entristeciendo el brillo verde.
No sé de arquitecturas,
solo de creación natural,
libre y extensa.
¿Debí haber creado antes la alcoba que la oscuridad?
Un espacio diáfano donde contar tus dedos
hasta que me falte uno,
el dedo que en la penumbra escribe 
el silencio libélula en mi boca.
Creé una balsa de palabras
a la que agarrarme en la tormenta,
pero el agua se mezcla con el agua,
(solo es materia flotante la madera),
y tampoco sé de barcos,
más de pecios y naufragios.
Yo te creé y no me sobras tú,
sino que me falta el hueco
de un estanque
en el que quemar tu piel
y destruirte generosamente,
y hasta el banco de mi sombra
en el que me siente a dormir
a la luz inmensa de esta pira funeraria,
que purifica solo los pecados
nunca cometidos.


Vanessa Jiménez
De pájaro y muertes
Editorial Gato Encerrado

De pájaro y muertes se presentará el 5 de abril, viernes, en la Biblioteca Pública Municipal de Burguillos de Toledo a las 19 horas.

“Hará falta la lluvia”, de Escandar Algeet

Hará    falta    la    lluvia
para que todo sea incomodidad
y se llene de atascos la jauría,
para que nos mojemos de verdad
y hasta a la policía
se les llene de goteras la vergüenza
y el alma
y    hará    falta    para que se lleve
en su discurso torrencial
el lujo y los privilegios
de los que sí tienen mucho que perder
y se empapen de riego los miedos
de los que, ya derrotados, solo les queda ganar,
hará    falta    la    lluvia
de cada viernes
empañando esta ciudad
que se retuerce entre andamios
para limpiar el vómito inapelable
de rostros caminando cabizbajos,
hará    falta
la    lluvia    que venga a mojarnos
para que no olvidemos
que nunca existió aquel milagro
de los panes y los peces: los que quisieron lograr algo
tuvieron que pringarse hasta el cuello
y remar entre el lodo y el barro,
y nadar en contra de una corriente
que gritaba: nunca lo lograrás
nunca nunca
y será que esta    lluvia
vendrá como un huracán
irritado de hielo
con los puños cerrados
a inundar con su aliento salado
el podrido muro de cristal
desde donde la realidad
era solo un programa de la tele.
Hará    falta    esta    lluvia
y las que aún quedan por llegar
para juzgar a los que reían las injusticias
de los de siempre
y dejar al fin limpias
las retinas de los que vieron
arder en llamas
y caer de escombros
la dignidad de los valientes.
Hará falta esta lluvia
porque es la de nuestros ojos
llenos de ira
y  de odio
llorando porque este mundo de mierda
nos duele
y no tenemos más armas que nuestras palabras
y esta lluvia de lágrimas
incandescentes.

Escandar Algeet
Ojalá joder
Ya lo dijo Casimiro Parker

“El derrotado”, de Ángel González

Atrás quedaron los escombros:
humeantes pedazos de tu casa,
veranos incendiados, sangre seca
sobre la que se ceba –último buitre–
el viento.

Tú emprendes viaje hacia adelante, hacia
el tiempo, bien llamado porvenir.
Porque ninguna tierra
posees,
porque ninguna patria
es ni será jamás la tuya,
porque en ningún país
puede arraigar tu corazón deshabitado.

Nunca –y es tan sencillo–
podrás abrir una cancela
y decir, nada más: «buen día,
madre».
Aunque efectivamente el día sea bueno,
haya trigo en las eras
y los árboles
extiendan hacia ti sus fatigadas
ramas, ofreciéndote
frutos o sombra para que descanses.

Ángel González
Sin esperanza con convencimiento

“Decapitación del colibrí”, de Vanessa Jiménez

Terco azul
practica la lentitud,
pies en el suelo.
La parada.
La mano revuelve el seno de la alforja
y halla no miel, sino escorpiones.
¿Y todo este esfuerzo,
toda esta negación al ala,
toda esta pelea?
Para golpear el aire,
sola,
bajar del ring,
ponerme en albornoz,
viendo a lo lejos
cómo el contrincante
masca mis dientes escupidos.

La espalda se tuerce,
la cara mira a los talones,
cabeza suelta,
sesgada tenuemente sin sangre,
y el corazón respira
y anda a la música del criptograma.

Vanessa Jiménez
De pájaro y muertes
Editorial Gato Encerrado

De pájaro y muertes se presentará el 15 de marzo, viernes, en la librería Taiga de Toledo a las 19 horas.