“Pienso mesa y digo silla”, de Gloria Fuertes

Pienso mesa y digo silla,
compro pan y me lo dejo,
lo que aprendo se me olvida,
lo que pasa es que te quiero.
La trilla lo dice todo;
y el mendigo en el alero,
el pez vuela por la sala,
el toro sopla en el ruedo.
Entre Santander y Asturias
pasa un río, pasa un ciervo,
pasa un rebaño de santas,
pasa un peso.
Entre mi sangre y el llanto
hay un puente muy pequeño,
y  por él no pasa nada,
lo que pasa es que te quiero.

Gloria Fuertes
Todo asusta

“Todo asusta”, de Gloria Fuertes

Asusta que la flor se pase pronto.
Asusta querer mucho y que te quieran.
Asusta ver a un niño cara de hombre,
asusta que la noche…
que se tiemble por nada,
que se ría por nada asusta mucho.
Asusta que la paz por los jardines
asome sus orejas de colores,
asusta porque es mayo y es buen tiempo,
asusta por si pasa sobre todo,
asusta lo completo, lo posible,
la demasiada luz, la cobardía,
la gente que se casa, la tormenta,
los aires que se forman y la lluvia.
Los ruidos que en la noche nadie hace
–la silla vacía siempre cruje–,
asusta la maldad y la alegría,
el dolor, la serpiente, el mar, el libro,
asusta ser feliz, asusta el fuego,
sobrecoge la paz, se teme algo,
asusta todo trigo, todo pobre,
lo mejor, no sentarse en una silla.

 

Gloria Fuertes
Todo asusta

“Post-guerra”, de Gloria Fuertes

Sobrevivo al horror de ser vendida,

y de ver sangre fuera de las venas.

La casa de mis padres se ha caído,

el amor que tenía se ha inundado,

la juventud que tuve se ha podrido.

Me río y pisoteo las pastillas.

¿Lo veis? ¡No me he matado!

La Muerte se columpia en una higuera

y esconde su veneno en el colmillo.

 

Gloria Fuertes
Se beben la luz
Editorial Torremozas