“El Anti-Lázaro”, de Nicanor Parra

Muerto no te levantes de la tumba

qué ganarías con resucitar

una hazaña

y después

la rutina de siempre

no te conviene viejo no te conviene

 

el orgullo la sangre la avaricia

la tiranía del deseo venéreo

los dolores que causa la mujer

 

el enigma del tiempo

las arbitrariedades del espacio

 

recapacita muerto recapacita

que no recuerdas cómo era la cosa?

a la menor dificultad explotabas

en improperios a diestra y siniestra

 

todo te molestaba

no resistías ya

ni la presencia de tu propia sombra

 

mala memoria viejo ¡mala memoria!

tu corazón era un montón de escombros

−estoy citando tus propios escritos−

y de tu alma no quedaba nada

 

a qué volver entonces al infierno del Dante

¿para que se repita la comedia?

qué divina comedia ni qué 8/4

voladores de luces-espejismos

cebo para cazar lauchas golosas

ese sí que sería disparate

 

eres feliz cadáver eres feliz

en tu sepulcro no te falta nada

ríete de los peces de colores

 

aló – aló me estás escuchando?

 

quién no va a preferir

el amor a la tierra

a las caricias de una lóbrega prostituta

nadie que esté en sus 5 sentidos

salvo que tenga pacto con el diablo

 

sigue durmiendo hombre sigue durmiendo

sin los aguijonazos de la duda

amo y señor de tu propio ataúd

en la quietud de la noche perfecta

libre de pelo y paja

como si nunca hubieras estado despierto

 

no resucites por ningún motivo

no tienes para qué ponerte nervioso

como dijo el poeta

tienes toda la muerte por delante

 

Nicanor Parra
Hojas de Parra

“Pasatiempos”, de Nicanor Parra

hacer brotar un mundo de la nada
pero no por razones de peso
por fregar solamente –por joder

desafinarle la guitarra al padre
masturbarse con pétalos de rosa
tonsurar a los hermanos menores
escribir aforismos en las murallas

asaltar a un anciano decrépito
discutir con los Doctores de la Ley
dispararle pelotillas al sacerdote
durante el desarrollo de la misa solemne
simular un ataque epiléptico
mientras alza la hostia consagrada
hacerse el cucho en un accidente de tráfico

expectorar en la capilla ardiente

acariciar un gatito romano
abrocharse y desabrocharse el marrueco
–si les parece me lo vuelvo a desabrochar–

demoler el Hospicio
postergar indefinidamente la noche de bodas
seguir un curso por correspondencia
crucificar a Cristo Jesús
contraer una Enfermedad Venérea
someterse a un Examen de Orina
operarse de Cáncer a los Riñones
agobiar a los Padres de la Iglesia
con preguntas que no vienen al caso

cocinar un sombrero de cura
a vista y paciencia de la Santa Sede

pronunciar un discurso patriótico
pero no por razones de peso
por fregar –solamente por joder
Señoras y Señores aunque no vengo preparado…

masacrar a quemarropa a la familia del Zar
incendiar la biblioteca de Alejandría
descuartizar mujeres embarazadas
al más puro estilo Lyndon B. Nixon

aquí no se respeta ni la ley de la selva

Nicanor Parra
Hojas de Parra