“Me cuestiono qué estoy haciendo aquí…”, de José María Fonollosa

Me cuestiono qué estoy haciendo aquí
entre estos egoístas pretenciosos.
¿Aguantar, halagar las obras de otros
para que, a cambio, elogien la obra mía?

Nunca la aprobarán sinceramente.
De ellos no sacaré más que tolerancia.
Nunca me otorgarán nada más ellos.

No merecen les hable de mi tema.
Es falsa la amistad entre nosotros.
Somos cual enemigos que están juntos
temiendo que los otros triunfen antes.

Cada uno se imagina que es, o quiere
ser, el mejor del grupo. Nos molesta
si uno recibe estímulos de un crítico.
Afortunadamente se da poco.

Y cuando el comentario sale adverso
alegra destacarlo, aunque finjamos
pretender rebatirlo al exponerlo.

Mas seguimos reuniéndonos, buscándonos.
Y ello es porque no hallamos a otra gente
que se preste a escucharnos. Mejor dicho,
se preste a estar presente cuando hablamos.

Les miro con frialdad. Serenamente.
Cada uno viene a hablar en la tertulia
de cuanto le interesa únicamente.
No viene a discutir problema ajeno
al suyo personal, el de los otros,
sino a verter el propio a los demás.
No merecen les hable de mi tema.

José María Fonollosa
Poetas en la noche
Quaderns Crema

“Passeig de Gràcia 3”, de José María Fonollosa

Tienes que decidirte. Yo no puedo
ir dejando pasar todos los coches.

El tiempo cuenta aprisa la existencia.
No se detiene, duda y retrocede.

Es ahora la ocasión. Si tardas mucho,
acaso cuando llegue el beso tuyo
mi boca esté ocupada en otros labios.

Entonces no valdrá que me supliques.
El deseo de ti se habrá marchado
y el deseo no vuelve una vez ido.

Ahora que te rodea mi deseo,
como un fruto que envuelve una semilla,

tienes que decidirte. En este instante.
El tiempo cuenta aprisa la existencia.

José María Fonollosa
Ciudad del hombre: Barcelona
DVD Poesía

“Prince Street”, de José María Fonollosa

Debiera liberarse la mujer
de la opresión en que la tiene el hombre.

Bien es verdad que algunas son verdugos
que sin piedad castigan a sus machos.
Mas, por lo general, es la oprimida.
No cuenta como igual individualmente.
Se la ha apartado a un lado y asignado
las funciones higiénicas más bajas:
es cubo de basura de los hombres.

Resulta incomprensible su obediencia
a unas normas injustas desde siglos.
Parece resignada y adaptada,
incluso unas contentas, a estar presa
de algún dictadorzuelo cruel e imbécil
que la veja y le exige una sonrisa.

Sus razones, supongo, habrá tenido.
O, acaso, ha sido simple experimento
ese dejar hacer. Mas comprobado
de manera exhaustiva que los hombres
no logran resolver la convivencia,
debiera liberarse la mujer.
Y asumir, ella, el mando de la especie.

Nosotros ya tuvimos nuestro tiempo
y hay que reconocer que fracasamos.

José María Fonollosa
Ciudad del hombre: New York
Quaderns Crema

“Entro en un cine…”, de José María Fonollosa

Entro en un cine. Al fondo, la pantalla
ilumina los sueños de la gente.
Uno se aísla en héroe unos minutos.

Uno vive en la vida que desea.
Uno vive en azares, en amores,
aventuras… Y vence todo obstáculo.
Qué agradable es vivir de esa manera.

Los personajes logran triunfo, amor…
Todo resulta fácil y sencillo.
Conmigo nada fue de esa manera.

 

José María Fonollosa
Destrucción de la mañana
DVD ediciones