“Arde una biblioteca”, de Ángel Petisme

En la profunda penumbra de la tarde,
cerca del Nilo Azul,
sentados bajo el árbol de la memoria,
los niños y las mujeres
guardamos silencio y respeto.
La voz de uno de los ancianos
se escucha temblorosa:
hace tanto tiempo que nadie
lo recuerda, sucedió…
Cuenta leyendas inolvidables,
mitos que nadie ha escrito.
Como la historia del jaguar
que de hambre mordió la luna,
o la estrella negra que se enamoró
de un joven de la aldea…
No hay libros que cuenten nuestra Historia,
la vieja historia desde que el mono
se incorporó sobre sus patas
para abrazar la luz.
Va cayendo la noche. De boca en boca
la saliva es la tinta del mundo primigenio,
la memoria el papel y la voz de la sangre.
Antes no había nada,
la fricción de unas piedras produjeron el fuego
y el calor de nuestra tradición.
Esto es lo que somos y de donde venimos.
Somos únicos bajo el gran árbol,
irrepetibles como el alba en el río.

En África cuando muere un anciano
arde una biblioteca.

 

Ángel Petisme
El faro de Dakar
Ed. Renacimiento

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