“Es fácil que con los años…”, de Begoña Abad

Es fácil que con los años
almacenes dinero
y que con él te compres
una casita, un coche,
una finca, un caballo,
un yate, una mansión.
Es incluso probable
que llegues a ser ministro,
que te pases de listo
y compres un país.
A estas alturas del poema
es posible que tengas
damas en propiedad,
por eso me gusta tanto
seguir escribiendo versos
en los que comunicarte
que mis pestañas, ya ves, tan poca cosas,
andan sueltas,
que mis pies y mis manos
ya no te pertenecen
y que mi libertad no está en venta.
Que no podrás tenerme en propiedad.

Begoña Abad
Cómo aprender a volar
Olifante

“Contemplación”, de Begoña Abad

Destila la hoja la humedad nocturna,
aún no existe, como tal, la gota.
Comienza a condensarse el agua,
resbala delicada por el borde,
pesa lo suficiente, nace
y en ese instante exacto
se derrama, cae, desaparece
su efímera existencia.
Sin embargo, al caer, su sonido
serena el atento oído del viajero,
su golpe sobre la superficie del lago
producirá círculos concéntricos
que moverán la orilla lejana
y el movimiento llegará hasta el fondo
donde un grano diminuto de arena
cambiará para siempre de lugar.

Begoña Abad
La medida de mi madre
Olifante Ediciones

“Sin acto de amor que me conciba…”, de Begoña Abad

Sin acto de amor que me conciba,
sin madre que me espere,
sin saber para qué,
sigo empeñada en nacer
a cualquier hora,
de cualquier manera,
por olvidarme de los días
en los que nacía muerta
o en los que me moría
de a poquitos silenciosos.
Nacerme a cada paso
aunque venga de nalgas
y con dos vueltas de cordón
enrollado en el alma,
nacerme y respirarte…

Begoña Abad
La medida de mi madre
Olifante Ediciones

“Intenta entender lo de los campos de exterminio”, de Begoña Abad

Intenta entender lo de los campos de exterminio

y lee páginas y páginas del espanto.

Intenta ponerse en el lugar

de los guardianes, atroces, abominables.

Intenta entender qué placer hay

en el dolor por el dolor,

del cordero llevado al matadero.

Intenta entenderlo, día y noche,

porque ella ni siquiera pasará a la historia

a pesar de que vive ya en un campo de concentración

y su S.S. particular figura en su libro de familia

como el padre de sus hijos.

 

Begoña Abad
Cómo aprender a volar
Editorial Olifante