Cuídate mucho
de los que sólo miran,
de los que siempre
están detrás,
de esos a los que nunca
se dirige nadie.
Cuídate
mucho de ellos.
Con el tiempo
–si pueden–,
te buscarán
para vengarse.
Karmelo C. Iribarren
La ciudad
Ed. Renacimiento
Cuídate mucho
de los que sólo miran,
de los que siempre
están detrás,
de esos a los que nunca
se dirige nadie.
Cuídate
mucho de ellos.
Con el tiempo
–si pueden–,
te buscarán
para vengarse.
Karmelo C. Iribarren
La ciudad
Ed. Renacimiento
Ya empezamos: el primer sábado del año es martes
y si bien algunos hemos salido a protestar,
la mayoría ha ido a trabajar como si nada
después de castigar a su reloj de cara al destiempo.
Si esto va a ser la tónica habitual de este año,
deberían haberlo avisado por si algunos preferíamos
(como es el caso) quedarnos en el año pasado,
cuando los sábados caían en viernes,
que aunque hubiera que trabajar igual,
al menos los viernes hay otro espíritu, hay alegría.
Los sábados son cada vez más esquivos.
Para hablar con ellos hay que dirigirse a sus secretarias
pero sus secretarias son domingos
y no cogen el teléfono ni están para nadie.
Elena Román
Pan con Pan
Ed. de la Isla de Sistolá
hacer brotar un mundo de la nada
pero no por razones de peso
por fregar solamente –por joder
desafinarle la guitarra al padre
masturbarse con pétalos de rosa
tonsurar a los hermanos menores
escribir aforismos en las murallas
asaltar a un anciano decrépito
discutir con los Doctores de la Ley
dispararle pelotillas al sacerdote
durante el desarrollo de la misa solemne
simular un ataque epiléptico
mientras alza la hostia consagrada
hacerse el cucho en un accidente de tráfico
expectorar en la capilla ardiente
acariciar un gatito romano
abrocharse y desabrocharse el marrueco
–si les parece me lo vuelvo a desabrochar–
demoler el Hospicio
postergar indefinidamente la noche de bodas
seguir un curso por correspondencia
crucificar a Cristo Jesús
contraer una Enfermedad Venérea
someterse a un Examen de Orina
operarse de Cáncer a los Riñones
agobiar a los Padres de la Iglesia
con preguntas que no vienen al caso
cocinar un sombrero de cura
a vista y paciencia de la Santa Sede
pronunciar un discurso patriótico
pero no por razones de peso
por fregar –solamente por joder
Señoras y Señores aunque no vengo preparado…
masacrar a quemarropa a la familia del Zar
incendiar la biblioteca de Alejandría
descuartizar mujeres embarazadas
al más puro estilo Lyndon B. Nixon
aquí no se respeta ni la ley de la selva
Nicanor Parra
Hojas de Parra