«La nada», de Carlos Ávila

Yo quiero abrirte una ventana,
escuchar los pájaros que cantan en tu fondo,
contemplar la luz más allá de tus pulmones.

Quiero abrir ventanas
como se descorcha un vino,
como se libera a un preso,
como se descongestiona el tráfico.

Ventanas como portales de una casa antigua,
ventanas como universos,
ventanas como miedos.

Un espacio infinito por el que atravesarse,
un espejo nudista en el que reflejarnos.

Ventanas que anuncien
la verdad de las cosas,
que no hay nada, que allá no hay nada,
que un abrazo y un whisky
superan el raciocinio.

 

Carlos Ávila
No todas las cabras están locas
Ediciones Endymion

«Primer almendro en flor…», de Alicia Es. Martínez Juan

Primer almendro en flor

en una maraña de fractales.

Enero y el árbol blanco.

En Japón harían una fiesta.

Sería venerado.

Lugar de peregrinaje y ofrenda.

 

Aquí no es más que un adelantado a su tiempo.

Ajeno.

Nostálgico de nieves.

Desalineado del camino.

Fuera de la fila de almendros coherentes.

 

Alicia Es. Martínez Juan
No se le miran las bragas a la muerte
Celya

 

En la editorial Gato Encerrado, Alicia Es. Martínez Juan ha publicado En casa, caracol, tienes la tumba.

«Mamíferos», de Jesús Lizano

Yo veo mamíferos.
Mamíferos con nombres extrañísimos.
Han olvidado que son mamíferos
y se creen obispos, fontaneros,
lecheros, diputados. ¿Diputados?
Yo veo mamíferos.
Policías, médicos, conserjes,
profesores, sastres, cantautores.
¿Cantautores?
Yo veo mamíferos…
Alcaldes, camareros, oficinistas, aparejadores
¡Aparejadores!
¡Cómo puede creerse aparejador un mamífero!
Miembros, sí, miembros, se creen miembros
del comité central, del colegio oficial de médicos…
Académicos, reyes, coroneles.
Yo veo mamíferos.
Actrices, putas, asistentas, secretarias,
directoras, lesbianas, puericultoras…
La verdad, yo veo mamíferos.
Nadie ve mamíferos,
nadie, al parecer, recuerda que es mamífero.
¿Seré yo el último mamífero?
Demócratas, comunistas, ajedrecistas,
periodistas, soldados, campesinos.
Yo veo mamíferos.
Marqueses, ejecutivos, socios,
italianos, ingleses, catalanes.
¿Catalanes?
Yo veo mamíferos.
Cristianos, musulmanes, coptos,
inspectores, técnicos, benedictinos,
empresarios, cajeros, cosmonautas…
Yo veo mamíferos.

 

Jesús Lizano
El ingenioso libertario Lizanote de la Acracia o la conquista de la inocencia
Virus Editorial

«Sumas», de Ida Vitale

Uno más uno, decimos. Y pensamos:
una manzana más una manzana,
un vaso más un vaso,
siempre cosas iguales.

Qué cambio cuando
uno más uno sea un puritano
más un gamelán,
un jazmín más un árabe,
una monja y un acantilado,
un canto y una máscara,
otra vez una guarnición y una doncella,
la esperanza de alguien
más el sueño de otro.

 

Ida Vitale
Reducción del infinito
Tusquets Editores

«La cita», de David Trashumante

Siéntate ya a contemplar la muerte. (Antonio Gamoneda)

No apagaré mi cigarro sobre el cenicero impoluto,
no correré la silla ni soplaré el polvo del escritorio,
no tocaré la comida humeante del plato
ni usaré los cubiertos, mucho menos
el lavabo para lavarme las manos
ni miraré por la ventana para apreciar las vistas,
no tiraré de la cadena de la cisterna,
no me ducharé, por tanto, no me secaré
ni pulsaré el botón del spray del desodorante,
no doblaré la ropa ni ordenaré mi cuarto ni los libros
siquiera abriré o cerraré los cajones del dormitorio,
no haré la cama, no buscaré bajo ella los zapatos,
no me miraré en el espejo de la entrada,
no abriré la puerta ni bajaré las escaleras,
no moveré un dedo, no daré un solo paso,
y, aun así, no llegaré tarde a
la cita.

 

David Trashumante
A viva muerte
Editorial Baile del Sol

«Los señores de la tierra…», de Alicia Es. Martínez Juan

Los señores de la tierra

son señores vulgares,

hacen cola detrás de ti en el supermercado,

llevan  chanclas

como tú

y pasean a su perro al atardecer.

 

Los señores de la tierra

viven en tu mismo edificio,

te los cruzas en el ascensor

y hablas con ellos todo el tiempo.

 

Los señores de la tierra

te dan los buenos días

mientras con la boca en la nuca

te quitan el pan, te bajan el sueldo, te suben el alquiler.

 

Los señores de la tierra

te arreglan cerraduras

pero te descerrajan la esperanza.

 

Sientan sus culos en el mismo bar que tú

y parecen no hacer nada

todo el día con la parroquia

jugando al dominó con nuestras vidas.

 

Son los más amables en la frutería:

te preguntan  por tus hijos

y te sostienen la puerta con su media sonrisa.

 

Los señores de la tierra

comienzan su jornada muy temprano.

Pasean despacio las calles

de su coto privado de caza,

vigilan que vayas a trabajar

para cerciorarse de que pagas el diezmo

religiosamente.

 

No olvides tu condición:

él es un señor de la tierra;

tú, su puto esclavo.

 

Hubo un tiempo que a los señores de la tierra

¡ay, perdón!… que somos pacifistas.

 

Alicia Es. Martínez Juan
No se le miran las bragas a la muerte
Ed. Celya

En la editorial Gato Encerrado, Alicia Es. Martínez Juan ha publicado En casa, caracol, tienes la tumba.

«Empuja», de Elena Román

Cuando yo no era nadie
no me miraban –lo típico–,
no me miraban y sin embargo me veían
porque en mis paseos siempre
me empujaban.
Cuando no era nadie
los sentidos y las galernas eran de verdad.
Venga, sé alguien –me decía yo misma a mí misma
cuando la fiebre me nublaba el flequillo,
y tenía que pasarme el peine por las décimas
para poder incorporarme.
Ser alguien es dormir con pistolas
así que me he esforzado mucho
por no ser nadie ni alguien,
por ser algo
que se mira y sin embargo no se ve
y a veces
empuja.

 

Elena Román
Pan con pan
Ediciones de La Isla de Siltolá

«If you are broken…», de Rupi Kaur

if  you are broken

and they have left you

do not question

whether you were

enough

the problem was

you were so enough

they are not able to carry it

_______________________________________________

 

si estás rota

y te han abandonado

no preguntes

si acaso eras suficiente

El problema fue

que eras tan suficiente

que no pudieron cargar con ello

 

Rupi Kaur
Milk and honey

«Existen valores establecidos por otros…», de María Jesús Silva

existen valores establecidos por otros

(menos dos horas    más cinco días    dentro de cuatro meses)

cuánto tiempo queda

si hemos gastado cuatro décadas

y viviremos ocho

(le quedan cinco meses)

y el tiempo resta de golpe

 

nos han numerado mal

equivocaron la suma

 

María Jesús Silva
Números inexactos
Editorial Gato Encerrado

Números inexactos se presentará el 22 de noviembre, miércoles, a las 19 horas en Madrid, en El Manuela.
Y el 24 de noviembre, viernes,  a las 19.30 horas en Toledo, en la librería Hojablanca.

«Ha comenzado la guerra…», de María Jesús Silva

ha comenzado la guerra

otra vez la guerra en la ciudad F15

 

nos vamos convirtiendo en fósiles

 

[la próxima vez no estaremos]

 

María Jesús Silva
Números inexactos
Editorial Gato Encerrado

Números inexactos se presentará en Madrid el 22 de noviembre en El Manuela, a las 19 horas. Y en Toledo, el 24 de noviembre en la librería Hojablanca, a las 19.30 horas.