«Cruzando el agua», de Sofía Morante Thomas

Me ahogaré en una pequeña playa conocida 
en una orilla que ya haya visitado previamente
Quiero sentirme en casa
saber que reconozco el lugar la arenilla
y el vaivén de las olas.

Me resulta irrelevante la costa
si es la Costa Brava la Balear o la Costa de la Luz
El agua hace su función en cualquiera de ellas
solo con diferentes ritmos.

Me importan más las bahías
no quiero un oleaje agitado
no quiero correr peligro
no otra tormenta
no otra destrucción inminente.

Quiero sentir la brisa mientras mis pies se dirigen
hacia el horizonte
Quiero que caiga el sol sobre mis hombros
Sentirme pesada
muy pesada
más pesada todavía.

Que el atardecer se desplome
cuidadosamente
sobre mis párpados cerrados
Que la sal acaricie mis pestañas perladas
cubiertas de lágrimas gotas de agua
Ahogarme sitibunda en el mar de los silencios
inundar definitivamente mi verborrea.

No quiero tener escapatoria
Quiero irme desaprendida
niña frágil especial y estúpida
casi siempre tuya.

Sofía Morante Thomas
Otra conversación
Editorial Gato Encerrado

«La dimensión», de Sofía Morante

de lavarse la cara frente al espejo
del incesante llanto frente al espejo
de retratarse frente al espejo
del rostro de hija muerta frente al espejo
de perder para siempre frente al espejo

Dime
¿es posible sentir rencor
hacia una misma?

Te invito a repartirnos
mi caso de emergencia

Dime la dimensión.

Sofía Morante Thomas
Otra conversación
Editorial Gato Encerrado

«Postulan los ideólogos…», de Jorge Riechmann

Postulan los ideólogos
de la clase dominante
que nada sucede ya como acontecimiento
sino como mera sucesión
de hechos sin significado

Wrongo mira en derredor
se tienta las menguadas carnes
no da crédito a lo que está oyendo

¿Acaso dar sentido a lo ocurrido
y lo no ocurrido
no es un trabajo de todos entre todos
igual ahora que hace diez mil años?

¿No podemos hallar sentido
porque en las nuevas circunstancias
nuestra vida carece de él

o más bien las nuevas circunstancias
son el pretexto para apearse
del trabajo sisífico de dar significado
a lo que nunca tuvo ningún sentido intrínseco
ni garantizado metafísicamente?

Jorge Riechmann
W – Rengo Wrongo seguido de Historias del señor W.
Editorial Gato Encerrado

«La melodía nupcial», de Sofía Morante Thomas

Tú y yo íbamos a ser
aquí y ahora
no en otro lugar
ni en otro tiempo
ni en otro mundo.

Teníamos que ser
aquí y ahora.

No fuimos
ni seremos
no estaremos más
aquí y ahora.


Sofía Morante Thomas
Otra conversación
Editorial Gato Encerrado

«¿Para quién escribo?», de Vicente Aleixandre

¿Para quién escribo?, me preguntaba el cronista, el periodista o simplemente el curioso.

No escribo para el señor de la estirada chaqueta, ni para su bigote enfadado, ni siquiera para su alzado índice admonitorio entre las tristes ondas de música.

Tampoco para el carruaje, ni para su ocultada señora (entre vidrios, como un rayo frío, el brillo de los impertinentes).

Escribo acaso para los que no me leen. Esa mujer que corre por la calle como si fuera a abrir las puertas de la aurora.

O ese viejo que se aduerme en el banco de esa plaza chiquita, mientras el sol poniente con amor le toma, le rodea y le deslíe suavemente en sus luces.

Para todos los que no me leen, los que no se cuidan de mí, pero de mí se cuidan (aunque me ignoren).

Esa niña que al pasar me mira, compañera de mi aventura, viviendo en el mundo.

Y esa vieja que sentada a su puerta ha visto vida, paridora de muchas vidas, y manos cansadas.

Escribo para el enamorado; para el que pasó con su angustia en los ojos; para el que le oyó; para el que al pasar no miró; para el que finalmente cayó cuando preguntó y no le oyeron.

Para todos escribo. Para los que no me leen sobre todo escribo. Uno a uno, y la muchedumbre. Y para los pechos y para las bocas y para los oídos donde, sin oírme, está mi palabra.


Vicente Aleixandre
En un vasto dominio
Alianza

«Un as bajo la manga», de Sofía Morante Thomas

No recuerdo con claridad
todas las palabras que te dije
mucho menos aquellas que te escribí.

Por eso
algunos días madrugo demasiado
tras noches sin conciliar el sueño
Y recopilo de nuevo nuestras cartas
cartas cartas y más cartas
manuscritas impresas enviadas y emborronadas.

Recopilo los recuerdos
las despedidas a deshora
las ordeno de pie en fila india
una a una con su cronología
la número cuatro la primera la tercera la penúltima y la última:
aquella a la que jamás te respondí.

Mis ojos se detienen en tus palabras
Te juro que tengo un as bajo la manga
Mis ojos rememoran las mías
Sácalo antes de que me vaya

Me cortas la respiración
las cartas se desploman sobre la mesa
chocan entre ellas colisionan seísticas
piezas de una baraja rendida.

Tu baraja flotando desde mi balcón
Todo por un sutil movimiento
una inevitable ventana abierta para un perdido Romeo
y el as para la ausente Julieta en equilibrio sobre
una alcantarilla de la Calle Mayor.

Ni siquiera el esfuerzo de una maniobra de rescate
ni siquiera salvar al as de ahogarse.

Conmigo no te rendiste
ni siquiera lo intentaste.


Sofía Morante Thomas
Otra conversación
Editorial Gato Encerrado

«Cobarde», de Sofía Morante Thomas

Mi peso es idéntico al de la primera vez que estuve aquí
cuatro años atrás
por entonces ya estaba enamorada.

Me ha costado llegar de nuevo
ahora físicamente estoy más fuerte
pero mentalmente no lo soy.

Me he vuelto más asustadiza
y ya no solo es la velocidad de los coches lo que me paraliza
sino que me aterran otras cosas
como plantar la esterilla y la bolsa de playa debajo
de un árbol o debajo de una roca alta
por si se desploman y caen
sobre mí.

Me asustan ahora también las caídas de los niños
y las playas amplias excesivamente amplias
Y sus olas repetitivas paralelas me desconciertan
provocan mi perdición con su arsénico ondeo
Un estado hipnótico que me deja undívaga
demasiada facilidad
por eso ahora tampoco cojo en brazos a los niños.

Supongo que
alimentada de ti
me he convertido en una pusilánime
para el amor para la vida y para la muerte
el rabo entre las piernas.

No se muere de cobarde
todas las cobardes morimos
(ya estamos muertas)

La muerte al cuello y la vida en brazos.
Sofía Morante Thomas
Otra conversación
Editorial Gato Encerrado

Rengo Wrongo

Preguntas inaplazables

y respuestas provisionales

Quien sobre la condición humana
piensa otra cosa
se engaña


Hay poesía sobre zancos
y poesía en alpargatas

poesía sobre coturnos
y poesía espléndidamente descalza

A Wrongo le gusta mucho
verles los dedos de los pies
a la gente que le gusta


Puedes tener democracia
o puedes tener capitalismo –bien que lo sabe Wrongo

No puedes tener
los dos a la vez


Wrongo era de aquellos
incapaz de ser miembro de una cofradía
que lo aceptase como miembro

Consecuentemente
había fundado con sus semejantes una cofradía apócrifa
para el estudio de la teoría de conjuntos
y para la práctica de las alucinaciones



Quienes creen
que en el mundo sólo hay cazadores y presas
contribuyen eficazmente a crear ese mundo abominable
donde sólo hay cazadores y presas

Pero en el mundo, claro, hay mucho más
–se decía Wrongo absorto en la belleza
de los tres pájaros posados un instante
sobre la antena de televisión


Nos han explicado tantas veces
que la investigación en tecnología militar
tiene como subproducto
muchas buenas y santas aplicaciones civiles...

Es como alabar al caníbal
–esgrime su mondadientes Wrongo–
porque fabrica bellos bibelots
con los huesos de sus víctimas

Jorge Riechmann
W - Rengo Wrongo seguido de Historias del señor W.
Editorial Gato Encerrado

Estáis invitados al encuentro que Jorge Riechmann y Antonio Orihuela celebrarán el sábado 27 de enero a las 12.30 horas en la librería Enclave de Libros de Madrid.

«La destrucción del mundo continúa…», de Antonio Orihuela

La destrucción del mundo continúa, 
pides justicia y te dan grasas saturadas.

Eres culpable, sí, pero al menos estás vivo, te dicen
los que ya no creen en la inocencia.

Te inocularon la moral del miedo
y te enseñaron a odiar al diferente.

Las cosas no pueden ser de otra manera, te dicen,
da gracias de estar en el lado bueno de la alambrada,
aquí puedes cambiar de canal
y combatir el ascenso de las temperaturas
con aire acondicionado.

No tiene por qué haber sangre.
No tienes por qué enterarte.

Antonio Orihuela
Sin fin – Antología personal 1993-2023
Editorial Gato Encerrado

«Un remolino de cenizas…», de Eli Tolaretxipi

Un remolino de cenizas.
Como si naciera
se retuerce dentro.
Golpe de viento. Salir volando.
Lo que escribe en la espera,
los taxis, el autobús.
Huye de las palabras, de la vista,
de los ojos como vías de distinto ritmo.
Salir del camino. Salto.
Se detiene ante la danza hipnótica de la hierba.

Eli Tolaretxipi
Ojo suelto – Antología de poesía
Editorial Gato Encerrado

Eli Tolaretxipi muy pronto presentará esta antología en Toledo y Madrid:
–Jueves 23 de noviembre. 19 horas. La Divergente. Toledo.
–Viernes 24 de noviembre. 18.30 horas. Enclave de Libros. Madrid.