"La belleza de este mundo", de Carlos Ávila

Aquí os ofrecemos otro adelanto de Pero lo nuestro es cantar, el nuevo libro-disco de Carlos Ávila. Esta canción se titula “La belleza de este mundo” y la conocen muy bien los que han ido a sus conciertos estos últimos años.

El libro-disco Pero lo nuestro es cantar se presentará en el Teatro de Rojas de Toledo el sábado 18 de enero. Ya están a la venta las entradas en la taquilla y en la web del teatro:
https://www.teatroderojas.es/es/espectaculo/383-carlos-avila-en-concierto

LA BELLEZA DE ESTE MUNDO

En la Alhambra de Granada, en los picos del Nepal,
dentro del Panteón de Agripa, fuera de Chichén Itzá,
en medio de la sabana, siempre mirando hacia el sur,
con mis amigos en Ramallah, en La Habana y en Tinduf.

La belleza de este mundo nadie nos la va a quitar,
hoy se engendra un hijo y mañana el sol saldrá,
y aunque levanten sus muros en el nombre de una fe
siempre acude al agua el que muere de sed…

Ya sabemos que hay mucho soldado
que nos quiere disparar.
Se puede ser libre o ser esclavo,
cada uno es cada cual.

En el suelo con Rhett Butler, en coche con Bonnie and Clyde,
volando con el gran Lebowski, regresando con McFly,
una noche en Casablanca conspirando con Rick Blaine
o con Lawrence en Arabia junto a Charles Foster Kane.

La belleza de este mundo nadie nos la va a quitar,
todo sueño vivo se hará un día realidad,
y aunque destrocen las voces con el ruido de un misil,
siempre con el barro podremos reconstruir.

Ya sabemos que hay muchos ministros
que censuran por ahí
y el que les dirige es un obispo,
de ministro a maniquí.

En la Libre de mi barrio, en El Internacional,
navegando en el barco Aquarius con los héroes de la mar.
En los que gozan la vida, en los que mueren de amor,
en los que luchan como hermanos, en los que saben decir no.

La belleza de este mundo nadie nos la va a quitar,
es nuestro delito el querer vivir en paz,
y aunque vengan con sus leyes, sus sentencias, su pudor,
no nos gustan vallas, pero sí hacer el amor.

Ya sabemos que hay mucha bandera
ondeando por ahí,
de todos colores y de telas
para cada pedigrí.

Con mis hermanos poetas, con los que siempre te dan,
con los que nunca se vendieron y los que dicen la verdad.
Nunca con los malnacidos que te quieren redimir,
pero en mi casa es bienvenido el pecador que va a morir.

La belleza de este mundo nadie nos la va a quitar,
un vino con cuerpo y un conejo pa guisar,
y aunque crean que el disfrute siempre tiene un interés,
no estamos en esto para dar cuentas a usted.

Ya sabemos que hay mucho banquero
estafando por ahí,
no veré yo el día en que su espejo
me conteste guapo a mí.

Editorial Gato Encerrado

“Encantamiento”, de Ángel Guinda

Cuando en la noche asoman las estatuas del mar,
hay vacas, hay caballos, hay ovejas soñando.
Grita la casa de aire abrazada al aire.
Tú que nos levantaste nos has arrodillado.
Quien perdió la cabeza
mirando fijamente el baile de la llama
es ahora una ermita.
Mutilaciones de luz se ciernen sobre los pasos.
Contra las alas de la concentración
repta la dispersión con sus venenos.
¿Qué oídos y bocas son la noche?
Latigazos de artrosis atormentan los pies
que pisaron las nubes en busca de otras órbitas.
Quien niega lo que viene inoculó en sus ojos
la lejanía hostil de haberse ya marchado.
Tú que trajiste todo, todo te lo llevaste.
Y ante el lago de hielo, capirote de fiebres,
la renuncia contiende con el mundo infinito.
Aún vendrán las imágenes con los ruidos de sal.
Cuando en la noche asomen las estatuas del mar.


Ángel Guinda
Catedral de la Noche
Olifante

“Soy una tabla suelta de utilidad nada clara…”, de Ana Pérez Cañamares

Soy una tabla suelta de utilidad nada clara.

No aparezco en el libro de instrucciones.

Sobro. Me rebelo al engranaje.

No cuadro, no sostengo, no encajo.

Soy la excepción en la estructura.

Soy la ruptura de la armonía.

Ocupo un espacio terco con el que tropezar.

Pero si me juntáis con otros desechos

y nos lanzáis una cerilla

os sorprenderá la fe con la que ardo.

 

Ana Pérez Cañamares
Economía de guerra
Ed. Lupercalia

“Suicidios”, de Alicia Es. Martínez Juan

I

Hoy estoy suicida
Me he colgado de la ducha
atándome papel higiénico a las uñas
y he esperado a que descorrieras la cortina
He compuesto un gesto hermoso
Imagina: el papel mojado se ha roto
y he resbalado jabonosa
desnuda sobre ti
y tú me has recogido
cubriéndome de besos
de lágrimas, de manos
Y así de pie, suicidada
hemos hecho el amor
y tú eras la tierra

II

Hoy estoy suicida
Me he sumergido suavemente en tu caracola
el placer de aguar el cuerpo
de perderme enterita
en tu sonrisa de niño
en tus ojos emulando el mar sobre la cama

III

Hoy estoy suicida
Me he despertado
como si no tuvieras cuerpo
para abrazarte, mi niña,
todavía en sueños
ralentizada
He preparado el desayuno
y exprimido una naranja sobre mis ojos
hasta quebrar las muñecas
Nos hemos extasiado juntas
con el despertar del sol
He escuchado de nuevo
las palabras que dijiste ayer
reproducidas para hacerme cómplice
de tus días
Eres lluvia clara
que deviene tempestad
ante el ladrón de gotas
La margarita que crece
en medio de la calzada
El inmenso hombre negro
desnudo, pintado de colores
que mira reconociendo
cada alma
cada piedra
cada casa
Eres la mujer blanca
que escala la montaña verde
junto al arroyo
Eres el agua clara
de una lágrima
la línea curva
de mi abrazo
Me he despertado
y he hundido un beso
en tu mejilla de nube
Me he sumergido en ti
Desaparecida

 

“Suididios” forma parte del poemario En casa, caracol, tienes la tumba, que se pondrá a la venta el 10 de noviembre.