«Arquitectura», de Vanessa Jiménez

Yo te creé, pequeña ave en el gigante estío,
y te quise vertical y nuevo,
y te consagré a la fuerza del tiempo venidero.
Y ahora, ¿qué?
Ahora, ¿dónde está el lugar en el vasar?
No sabría cómo barrer el polvo que te cubra,
que manchará la hoja
entristeciendo el brillo verde.
No sé de arquitecturas,
solo de creación natural,
libre y extensa.
¿Debí haber creado antes la alcoba que la oscuridad?
Un espacio diáfano donde contar tus dedos
hasta que me falte uno,
el dedo que en la penumbra escribe 
el silencio libélula en mi boca.
Creé una balsa de palabras
a la que agarrarme en la tormenta,
pero el agua se mezcla con el agua,
(solo es materia flotante la madera),
y tampoco sé de barcos,
más de pecios y naufragios.
Yo te creé y no me sobras tú,
sino que me falta el hueco
de un estanque
en el que quemar tu piel
y destruirte generosamente,
y hasta el banco de mi sombra
en el que me siente a dormir
a la luz inmensa de esta pira funeraria,
que purifica solo los pecados
nunca cometidos.


Vanessa Jiménez
De pájaro y muertes
Editorial Gato Encerrado

De pájaro y muertes se presentará el 5 de abril, viernes, en la Biblioteca Pública Municipal de Burguillos de Toledo a las 19 horas.

«Hará falta la lluvia», de Escandar Algeet

Hará    falta    la    lluvia
para que todo sea incomodidad
y se llene de atascos la jauría,
para que nos mojemos de verdad
y hasta a la policía
se les llene de goteras la vergüenza
y el alma
y    hará    falta    para que se lleve
en su discurso torrencial
el lujo y los privilegios
de los que sí tienen mucho que perder
y se empapen de riego los miedos
de los que, ya derrotados, solo les queda ganar,
hará    falta    la    lluvia
de cada viernes
empañando esta ciudad
que se retuerce entre andamios
para limpiar el vómito inapelable
de rostros caminando cabizbajos,
hará    falta
la    lluvia    que venga a mojarnos
para que no olvidemos
que nunca existió aquel milagro
de los panes y los peces: los que quisieron lograr algo
tuvieron que pringarse hasta el cuello
y remar entre el lodo y el barro,
y nadar en contra de una corriente
que gritaba: nunca lo lograrás
nunca nunca
y será que esta    lluvia
vendrá como un huracán
irritado de hielo
con los puños cerrados
a inundar con su aliento salado
el podrido muro de cristal
desde donde la realidad
era solo un programa de la tele.
Hará    falta    esta    lluvia
y las que aún quedan por llegar
para juzgar a los que reían las injusticias
de los de siempre
y dejar al fin limpias
las retinas de los que vieron
arder en llamas
y caer de escombros
la dignidad de los valientes.
Hará falta esta lluvia
porque es la de nuestros ojos
llenos de ira
y  de odio
llorando porque este mundo de mierda
nos duele
y no tenemos más armas que nuestras palabras
y esta lluvia de lágrimas
incandescentes.

Escandar Algeet
Ojalá joder
Ya lo dijo Casimiro Parker

Voces contra el miedo

«El derrotado», de Ángel González

Atrás quedaron los escombros:
humeantes pedazos de tu casa,
veranos incendiados, sangre seca
sobre la que se ceba –último buitre–
el viento.

Tú emprendes viaje hacia adelante, hacia
el tiempo, bien llamado porvenir.
Porque ninguna tierra
posees,
porque ninguna patria
es ni será jamás la tuya,
porque en ningún país
puede arraigar tu corazón deshabitado.

Nunca –y es tan sencillo–
podrás abrir una cancela
y decir, nada más: «buen día,
madre».
Aunque efectivamente el día sea bueno,
haya trigo en las eras
y los árboles
extiendan hacia ti sus fatigadas
ramas, ofreciéndote
frutos o sombra para que descanses.

Ángel González
Sin esperanza con convencimiento

Presentación de ‘De pájaro y muertes’, de Vanessa Jiménez

«Decapitación del colibrí», de Vanessa Jiménez

Terco azul
practica la lentitud,
pies en el suelo.
La parada.
La mano revuelve el seno de la alforja
y halla no miel, sino escorpiones.
¿Y todo este esfuerzo,
toda esta negación al ala,
toda esta pelea?
Para golpear el aire,
sola,
bajar del ring,
ponerme en albornoz,
viendo a lo lejos
cómo el contrincante
masca mis dientes escupidos.

La espalda se tuerce,
la cara mira a los talones,
cabeza suelta,
sesgada tenuemente sin sangre,
y el corazón respira
y anda a la música del criptograma.

Vanessa Jiménez
De pájaro y muertes
Editorial Gato Encerrado

De pájaro y muertes se presentará el 15 de marzo, viernes, en la librería Taiga de Toledo a las 19 horas.

«Vicio de pájaro», de Vanessa Jiménez

Recojo cosas del suelo,
igual que animo a personas como objetos,
y, a veces, estoy cansada de mi propia servidumbre,
la innoble servidumbre de amar seres humanos,
autocondena del pelícano.
También de eso que es verme y no ver;
los fragmentarios vuelos de antaño,
el incompleto deseo del agua,
los sueños sin cabeza,
el hostigado amor y desapego a mis criaturas,
y el yo;
ese que se hunde y se hace pozo,
ese yo de piedra cayendo desde abajo,
ese yo de escaleras al aire,
que descubro y redescubro
y nunca beso del todo…
Nunca nos enlazamos,
ni somos amigos,
y a veces ni somos,
solo estamos un poco,
bebiendo cada uno de su copa
y brindando por la tarde en la mañana.

Y quizá es solo que estoy harta,
furiosa de que todo sea promesa,
y en el encuentro solo queden uñas,
recortes y cosas tan medianas.

Y arrastro los pies por esta losa
que mi mano hace luna o nieve,
y me ahoga un poco
el nudo de la vida,
nunca llegar a ningún sitio,
y, sobre todo,
no llegar siquiera.

 

Vanessa Jiménez
De pájaro y muertes
Editorial Gato Encerrado

De pájaro y muertes se presentará el 15 de marzo, viernes, a las 19 horas en la librería Taiga de Toledo (Travesía Gregorio Ramírez, 2).

«Un cuento de Isak Dinesen», de Luis Antonio de Villena

Hay noches en que pienso que tendré que irme
y entonces me parece raro ser tenaz y hasta tener cobijo.
Pienso en dejar que la cama envejezca
y que todo se vaya deteriorando conmigo.
Que sea todo viejo cuando el viaje se acabe
y el fin de la noche sea el fin del invierno.
Somos soldados en tormentas de nieve,
capitanes que sueñan en un puerto lejano,
buscadores de oro en ríos sucesivos…
Pero una noche, en un puerto cualquiera,
sabes que ese viaje habrá de interrumpirse.
La caza se acabó, las tabernas, el oro y la ventisca.
Sentado en una hamaca mirarás tranquilo
todo lo que se va sin ti, todo lo que ya no existe.
Brilla el mar lejano y en las montañas nieva…
Adiós. El viaje sin destino te abandona.
Sólo fue un sueño la verdad del mundo, lo sabías.
El hueco de la mano pareció un gran rey.
Y el barco que era tuyo –sin ti– se pierde ya en la bruma.

 

Luis Antonio de Villena
Los gatos príncipes
Visor

«Contemplación de algo que cae y fin de siglo», de Susana Szwarc

Cuando mis ojos se distraen de la densidad formidable
de la lluvia, y ya en el café se chocan
–indefectiblemente–
con el televisor, reciben las noticias.
Entonces me pregunto: ¿no habrán profanado también
la tumba de mi padre?
Él, que no había llegado a iniciarse en ningún arte
en medio de la guerra.
Él, que no había sido demasiado judío, sin embargo
contó números
en brazos de sus hermanos
afligidos.
Él, que rondó por mi locura
como pudo,
y vagó hasta aquí, hacia el futuro, sonriendo seguido y
luminoso.

Como han profanado las tumbas
los muertos han salido a las calles,
mi padre otra vez me acaricia la cabeza,
y me dice al oído –despacio– que la vida
es siempre más bella que la historia.

 

Susana Szwarc
Bailen las estepas
Ediciones Liliputienses