«Vencido», de Karmelo C. Iribarren

Vencido, una vez más. Por el amor,

el odio o por la vida,

que no hace concesiones

ni da treguas. Aquí,

en la esquina de un  siglo

tan inútil como lo fueron

todos. Y también

tan sanguinario. Fumando

un cigarrillo. Indiferente. Viendo

cómo la gente se destroza,

y sin sentir nada especial.

 

Karmelo C. Iribarren
La condición urbana
Renacimiento

‘Siguiendo el hilo’ en el Festival de Poesía Voix Vives

De entre todos los actos del Festival Internacional de Poesía Voix Vives de Toledo, queremos destacar la representación Siguiendo el hilo, de la compañía toledana Envido a Pares. En la obra se mezclan la poesía, la música, la danza y el pensamiento crítico. Sylvia González, autora y actriz principal, actuará acompañada de Susana Sánchez, que se encarga de la danza, y de los músicos Luis Gálvez ‘Punto’ y Renzo Ruggiero.

El guion está elaborado a partir de textos de Elena Román, Carlos Ávila, Félix Chacón, Eusebio González, Sylvia González y Nat  Yot.

Se representará en el Círculo de Arte (Plaza de San Vicente) a las 22 horas el sábado 1 de septiembre. La entrada costará 10 €.

Festival Internacional de Poesía Voix Vives 2018

Un año más, los miembros de Gato Encerrado estaremos en el Festival Internacional de Poesía Voix Vives de Toledo colaborando en diversas actividades. Se celebrará los días 31 de agosto y 1 y 2 de septiembre. Este año queremos destacar la participación de dos de nuestras autoras: María Jesús Silva, que es una de las poetas invitadas, y Alicia Es. Martínez Juan, que organiza y dirige el festival.

En la plaza del Ayuntamiento, rebautizada como Plaza de la Poesía y el Arte Modesto, podréis encontrar nuestros libros en las casetas de Hojablanca, Taiga, La Madriguera de Papel y El Andarríos.

En este enlace podéis descargar el programa del festival: Programa de Voix Vives 2018.

 

«Pájaros (nocturno)», de Vicente Gaos

Como aves espectrales se abalanzan
mis inquietudes en bandada y vienen
a hostigarme en la noche, en la honda noche.
¿Qué puedo hacer yo, solo e indefenso,
para librarme de sus corvos picos,
de sus buidas garras, de sus ojos
que implacables reflejan lo más negro
de la vida y la muerte? ¿De sus alas
raudas, pero tenaces, pegajosas,
que me azotan el rostro y huyen, vuelven
y huyen de nuevo, helándome la piel?
Dormir, dormir, dormir, cerrar los párpados,
arrebujarme y acogerme al lecho
de blanda soledad. Pedir –¿a quién?–
que el vuelo de esas aves, que su ronda
no traspase los límites del sueño,
no me persiga más allá, no cruce
de par en par la noche, la ancha noche,
la alta noche; que cese ya ese ataque
de picos, garras, alas, ojos que
implacables reflejan lo más negro
de la vida y la muerte, penetrando
hasta las lindes del sufrir del hombre.

Dormir, dormir, dormir, dormir sin sueños,
sin pesadillas, sin pavor –frontera
a ese terror en pie de nuestra vida.
Acogerme a la almohada, hundir en ella
el rostro, y con los párpados cerrados,
solo y tendido anticipar la noche
grande, la noche última, la noche
a la que nunca llegarán las aves
que ahora me cercan en su insomne ronda.

Venga esa noche a mí, cese el acoso
de oscuras inquietudes. Que  la vida
cese ya. No más sueños. Que la nada
–sin pájaros, sin sombras, sin terrores–
me acoja blanda. Y cese yo al fin de
ser hombre: soledad de soledades.

 

Vicente Gaos
Concierto en mí y en vosotros

«Contratiempo del amor», de Luis Eduardo Aute

Sólo el amor detiene

la violencia del paso del tiempo

en su eterna

fugacidad.

 

 

Luis Eduardo Aute
El sexto animal
Espasa es Poesía

«Es tardísimo», de Javier Sánchez Menéndez

Es tardísimo.

¡Tenemos que dormir más deprisa!

Mañana hay que naufragar.

 

Javier Sánchez Menéndez
El baile del diablo
Editorial Renacimiento

«Muertos», de Alicia Es. Martínez Juan

Se me enredan los cadáveres
al vestido.
Se me enredan entre las piernas,
a los sueños,
a los niños.
Caminar de espaldas al mundo es lo que tiene:
atrás se te quedan los muertos.
Caminar con tus muertos enredados a los pies
no es fácil.
Cada dos pasos tropiezas con ellos
y escuchas sus murmullos persiguiéndote.
A los muertos hay que enterrarlos,
o mejor, no tenerlos.
Dejar que caminen junto a ti,
delante de ti,
o mejor, sobre tu cabeza.
Nunca enredados a tus pies.
Porque los muertos tienden hacia la tierra,
les da por echar raíces,
anclándote al suelo.
Y entonces ya,
imposible.
Entonces ya,
no puedes caminar.
Tienes que pararte.
Sentarte.
Echar tú también raíces.
Montar una casa
o un árbol.
O peor, tienes que morirte tú también.

Si permites a tus muertos sobrevolarte,
fluir por encima de tu cuerpo.
Si permites a tus muertos
que vayan por delante,
que vayan a tu lado,
contigo.
Entonces, sí.
Entonces,
te darán la mano
y tirarán de ti
hacia adelante,
hacia arriba.

Confundirán el cielo con la tierra
y te nacerán alas:
te convertirás en sueño,
en niña,
en nube.

 

Alicia Es. Martínez Juan
En casa, caracol, tienes la tumba
Editorial Gato Encerrado

«Passeig de Gràcia 3», de José María Fonollosa

Tienes que decidirte. Yo no puedo
ir dejando pasar todos los coches.

El tiempo cuenta aprisa la existencia.
No se detiene, duda y retrocede.

Es ahora la ocasión. Si tardas mucho,
acaso cuando llegue el beso tuyo
mi boca esté ocupada en otros labios.

Entonces no valdrá que me supliques.
El deseo de ti se habrá marchado
y el deseo no vuelve una vez ido.

Ahora que te rodea mi deseo,
como un fruto que envuelve una semilla,

tienes que decidirte. En este instante.
El tiempo cuenta aprisa la existencia.

José María Fonollosa
Ciudad del hombre: Barcelona
DVD Poesía

«Soy una mujer», de Belén Reyes

Ni más ni menos

Sin un hijo fuera

Sin un hijo dentro

Soy lo que leéis

Este puto verso

Un bastón de letras

Donde apoyo el miedo.

 

Belén Reyes
Ponerle un bozal al corazón
Editorial Celya

«Me emborracho cada noche», de Ape Rotoma

Me emborracho cada noche para no pensar en ti
y poder dormir. Despierto de madrugada con resaca
y el jodido insomnio alcohólico me impide dormir de nuevo.
Como un zombi, me acerco al ordenador de un compañero de piso
y tecleo cosas ya escritas, para no pensar en ti
y poder vivir un rato. La mañana pasa lenta
y el puto guión me aburre. Tecleo alguna otra cosa,
leo el periódico de ayer y «Hollywood» de Bukowski,
fumo mucho y pienso más, procuro que no sea en ti
y no lo consigo. Vuelta al guión. Otro café. Y, por fin,
grabo en ese mismo software muy despacio este poema.
Y me gusta. Y me entretengo en juguetear con su ritmo,
en respetar su estructura y en multiplicar enlaces,
aunque parezca mentira, para no pensar en ti.

Ape Rotoma
149 PCE
Canalla Ediciones