Wrongo cree
que los filósofos trabajan
más bien con la vista
y los poetas en cambio
son animales de olfato
los primeros
bichos más bien apolíneos
caminan elegantes bañados por la luz
los segundos
como topos miopes y confusos
excavan galerías husmeando
en busca de algunos vegetales comestibles
y de vez en cuando
se cruzan con otros resabiados viejos topos
se reconocen
intercambian tubérculos
y hay alborozo en lo oscuro
Jorge Riechmann
W - Rengo Wrongo seguido de Historias del señor W.
Editorial Gato Encerrado
Archivo de la etiqueta: poemas
«Cucarachas», de Félix Chacón
En caso de hecatombe nuclear
solo las cucarachas
y otros inmundos seres
poblarán el planeta
Seguro que los hombres
se encuentran en la lista
del arca de Noé
Al menos esa élite
que pueda costear
el precio del pasaje
y el elevado importe
de las operaciones
quirúrgicas que permitan
adaptarse a las nuevas
condiciones atmosféricas
Los pregoneros del apocalipsis
pueden estar tranquilos
Quien dijo cucarachas
probablemente hablaba
de forma metafórica
a modo de parábola
Félix Chacón
Decoración de interiores
Amargord
«Las ciudades», de Karmelo C. Iribarren
Me gustan las ciudades, sus plazas,
sus calles, sus esquinas,
sentarme en la terraza de un bar
con un café delante
y dejar que pase el tiempo,
sin hacer nada, sin prisa,
observando esto y aquello,
y luego ir a alguna librería y revolver
un poco los estantes,
y si hay río cruzar el puente
y repetir la misma operación al otro lado.
Me gusta estar solo entre la gente,
no ser nadie, no tener que ir a ningún sitio
pero poder ir a todos.
Me gusta la primera vez que me asomo
al espejo del baño del hotel,
ese momento de suspense,
recién llegado, cuando
no sabes si va a aparecer tu rostro
o el del último huésped, atrapado aún
en la memoria del azogue.
Me gustan los parques y los ríos
urbanos, pasear por ellos, a su lado,
especialmente en otoño.
Me gustan las ciudades, sí: andar,
mirar, vivir, enamorarme
de esa mujer del vestido rojo…
Karmelo C. Iribarren
Las luces interiores
Renacimiento
«¿Qué hiciste en la vida?», de Begoña Abad
¿Qué hiciste en la vida?
Caer y levantarme.
Aprender a curar heridas magulladas.
Echar remiendos en los desgarros.
Inventar menús para los que tenían hambre.
Caer y levantarme.
Escuchar los gritos silenciosos del miedo.
Hacer hueco para que cupieran todos.
Sumar y multiplicar la alegría de diario.
Restar y dividir la angustia y la tristura.
Abrir puertas.
Caer y mirar desde ahí.
Caer y levantarme.
Begoña Abad
A la izquierda del padre
Ruleta Rusa
«La Bestia lanza sus redes…», de Jorge Riechmann
La Bestia lanza sus redes
De cada gramo de materia
y cada watio de energía
y cada bit de información
negocio
La Bestia salivante envía sus exploradores
y luego sus brigadas de maquinaria especializada
Cartografiar
Deslindar
Apropiar
Trocear
Vender
Acumular
Reconfigurar pulsiones y deseos
imaginación y memoria
de manera que la circulación de mercancías
no se vea estorbada
por algo tan impredecible y primitivo
como las subjetividades humanas
La Bestia
se satisface a sí misma
y sigue digiriendo creciendo y recreciendo
absorta en su narcisista afán de coincidir
con el entero universo
Por desgracia –se duele Wrongo—
no es ninguna visión
y queda fuera de lugar el sólito reproche
de terrorismo poético
Jorge Riechmann
W - Rengo Wrongo seguido de Historias del señor W.
Editorial Gato Encerrado
«emaciado por la demencia…», de Federico de Arce
emaciado por la demencia recuerdo a mi abuelo desnudo en el pasillo la sonda colgando del pene admonitoria la mano derecha crispada en estigmas parecía el imposible profeta de gargallo decía no es mi nieto ese no es mi nieto ese es un espía nazi gritaba a mi madre yo regresaba de madrid después de unos meses ya no me conocía al poco fue perdiendo el habla vaciado por dentro se convirtió en animales maullaba barritaba graznaba bramaba trisaba crotoraba voznaba rebuznaba ululaba agamitaba trisaba gruía arruaba como un loro garría el dolor exhausto balitaba como una oveja crascitaba ladraba como un perro quería comunicarse con nosotros y no podía solo el dolor transmitían aquellos sonidos inarticulados se grabaron para siempre en mi alma en heridas donde el cuerpo duele escaras solo y llagas era mi abuelo al morir un job torturado por la demencia senil de un dios sin habla Federico de Arce El guardián de la voz Editorial Gato Encerrado
«Introducción a las fábulas para animales», de Ángel González
Durante muchos siglos
la costumbre fue ésta:
aleccionar al hombre con historias
a cargo de animales de voz docta,
de solemne ademán o astutas tretas,
tercos en la maldad y en la codicia
o necios como el ser al que glosaban.
La humanidad les debe
parte de su virtud y su sapiencia
a asnos y leones, ratas, cuervos,
zorros, osos, cigarras y otros bichos
que sirvieron de ejemplo y moraleja,
de estímulo también y de escarmiento
en las ajenas testas animales,
al imaginativo y sutil griego,
al severo romano, al refinado
europeo,
al hombre occidental, sin ir más lejos.
Hoy quiero –y perdonad la petulancia–
compensar tantos bienes recibidos
del gremio irracional
describiendo algún hecho sintomático,
algún matiz de la conducta humana
que acaso pueda ser educativo
para las aves y para los peces,
para los celentéreos y mamíferos,
dirigido lo mismo a las amebas
más simples
como a cualquier especie vertebrada.
Ya nuestra sociedad está madura,
ya el hombre dejó atrás la adolescencia
y en su vejez occidental bien puede
servir de ejemplo al perro
para que el perro sea
más perro,
y el zorro más traidor,
y el león más feroz y sanguinario,
y el asno como dicen que es el asno,
y el buey más inhibido y menos toro.
A toda bestia que pretenda
perfeccionarse como tal
–ya sea
con fines belicistas o pacíficos,
con miras financieras o teológicas,
o por amor al arte simplemente–
no cesaré de darle este consejo:
que observe al homo sapiens, y que aprenda.
Ángel González
Grado elemental
«Autodidactas», de Jorge Riechmann
Pasmados autodidactas
a la fuerza
–se pasma Wrongo
Quién nos enseña a vivir
A morir
quién nos enseña
Jorge Riechmann
W – Rengo Wrongo seguido de Historias del señor W.
Editorial Gato Encerrado
«Decir las verdades que el poder no dice…», de Jorge Riechmann
Decir
las verdades que el poder no dice
y luego aquellas
que los sin poder no quieren escuchar
y después esas otras
que tú mismo no quieres admitir
y luego preguntarte
si de verdad alguna de esas verdades
es verdad
Jorge Riechmann
W – Rengo Wrongo seguido de Historias del señor W.
Editorial Gato Encerrado
El 23 de marzo presentaremos en Madrid este libro.

«paraíso no hay memoria…», de Federico de Arce
paraíso no hay memoria
de que fuimos desterrados
y al ir a nombrar
lo que no existe
nos sentimos desnudos
nos escondimos
en la memoria
de que fuimos desterrados
no hay paraíso
paraíso no hay memoria
de que fuimos desterrados
y al ir a nombrar
lo que no existe
nos sentimos desnudos
nos escondimos
en la memoria
de que fuimos desterrados
no hay paraíso
Federico de Arce
El guardián de la voz
Editorial Gato Encerrado