“El derrotado”, de Ángel González

Atrás quedaron los escombros:
humeantes pedazos de tu casa,
veranos incendiados, sangre seca
sobre la que se ceba –último buitre–
el viento.

Tú emprendes viaje hacia adelante, hacia
el tiempo, bien llamado porvenir.
Porque ninguna tierra
posees,
porque ninguna patria
es ni será jamás la tuya,
porque en ningún país
puede arraigar tu corazón deshabitado.

Nunca –y es tan sencillo–
podrás abrir una cancela
y decir, nada más: «buen día,
madre».
Aunque efectivamente el día sea bueno,
haya trigo en las eras
y los árboles
extiendan hacia ti sus fatigadas
ramas, ofreciéndote
frutos o sombra para que descanses.

Ángel González
Sin esperanza con convencimiento

“Decapitación del colibrí”, de Vanessa Jiménez

Terco azul
practica la lentitud,
pies en el suelo.
La parada.
La mano revuelve el seno de la alforja
y halla no miel, sino escorpiones.
¿Y todo este esfuerzo,
toda esta negación al ala,
toda esta pelea?
Para golpear el aire,
sola,
bajar del ring,
ponerme en albornoz,
viendo a lo lejos
cómo el contrincante
masca mis dientes escupidos.

La espalda se tuerce,
la cara mira a los talones,
cabeza suelta,
sesgada tenuemente sin sangre,
y el corazón respira
y anda a la música del criptograma.

Vanessa Jiménez
De pájaro y muertes
Editorial Gato Encerrado

De pájaro y muertes se presentará el 15 de marzo, viernes, en la librería Taiga de Toledo a las 19 horas.

“Vicio de pájaro”, de Vanessa Jiménez

Recojo cosas del suelo,
igual que animo a personas como objetos,
y, a veces, estoy cansada de mi propia servidumbre,
la innoble servidumbre de amar seres humanos,
autocondena del pelícano.
También de eso que es verme y no ver;
los fragmentarios vuelos de antaño,
el incompleto deseo del agua,
los sueños sin cabeza,
el hostigado amor y desapego a mis criaturas,
y el yo;
ese que se hunde y se hace pozo,
ese yo de piedra cayendo desde abajo,
ese yo de escaleras al aire,
que descubro y redescubro
y nunca beso del todo…
Nunca nos enlazamos,
ni somos amigos,
y a veces ni somos,
solo estamos un poco,
bebiendo cada uno de su copa
y brindando por la tarde en la mañana.

Y quizá es solo que estoy harta,
furiosa de que todo sea promesa,
y en el encuentro solo queden uñas,
recortes y cosas tan medianas.

Y arrastro los pies por esta losa
que mi mano hace luna o nieve,
y me ahoga un poco
el nudo de la vida,
nunca llegar a ningún sitio,
y, sobre todo,
no llegar siquiera.

 

Vanessa Jiménez
De pájaro y muertes
Editorial Gato Encerrado

De pájaro y muertes se presentará el 15 de marzo, viernes, a las 19 horas en la librería Taiga de Toledo (Travesía Gregorio Ramírez, 2).

“Un cuento de Isak Dinesen”, de Luis Antonio de Villena

Hay noches en que pienso que tendré que irme
y entonces me parece raro ser tenaz y hasta tener cobijo.
Pienso en dejar que la cama envejezca
y que todo se vaya deteriorando conmigo.
Que sea todo viejo cuando el viaje se acabe
y el fin de la noche sea el fin del invierno.
Somos soldados en tormentas de nieve,
capitanes que sueñan en un puerto lejano,
buscadores de oro en ríos sucesivos…
Pero una noche, en un puerto cualquiera,
sabes que ese viaje habrá de interrumpirse.
La caza se acabó, las tabernas, el oro y la ventisca.
Sentado en una hamaca mirarás tranquilo
todo lo que se va sin ti, todo lo que ya no existe.
Brilla el mar lejano y en las montañas nieva…
Adiós. El viaje sin destino te abandona.
Sólo fue un sueño la verdad del mundo, lo sabías.
El hueco de la mano pareció un gran rey.
Y el barco que era tuyo –sin ti– se pierde ya en la bruma.

 

Luis Antonio de Villena
Los gatos príncipes
Visor