«Spiritual I», de Leopoldo María Panero

Salí a la calle y no vi a nadie,
salí a la calle y no vi a nadie,
¡oh, Señor!, desciende por fin
porque en el infierno ya no hay nadie.

Leopoldo María Panero
Narciso en el acorde último de las flautas
Huerga y Fierro Editores

«quizá…», de María Jesús Silva

quizá
podría ser que
ahora que hemos abandonado
la caja de resonancia
que hemos llegado
a este lugar
que no sabíamos que existía
a esta parada aleatoria
que nos deja al descubierto

nos anclemos a la tierra

(existe una probabilidad)

María Jesús Silva
Números inexactos
Editorial Gato Encerrado

«Fábula del tiempo», de Luis Muñoz

Seguramente, si lo piensas,
estos años no van a repetirse.
Vivirás su carencia irremediable,
se llenará de sombras tu mirada,
te habitará el vacío y, con el tiempo,
se destruirá tu imagen del espejo.

Y esperarás cansado, te aseguran,
muchas tardes morir en tu ventana,
buscando en la memoria
ese tiempo feliz, siempre perdido,
esa estación dorada que tuviste
y que debe ser ésta, más o menos.

Luis Muñoz
Limpiar pescado
Visor

«El sueño es un talismán…», de Eli Tolaretxipi

El sueño es un talismán.
Lo toco.
Hay una mujer que mastica cristales
se los traga y no sangra.
Los cristales del sueño no cortan, pero la vigilia
es un estado de vértigo permanente donde
las cosas suceden y pasan
y ella permanece.
Cuestión de velocidad, el miedo y
su repetición: la posibilidad de caer,
de circular en el curso de las cosas.
Ahora soy yo quien lee del libro
hasta que la enfermera
decide que la iniquidad de la historia
es nociva
y vuelve a inyectar en la vena
el antipático líquido.

Eli Tolaretxipi
Ojo suelto. Antología de poesía
Editorial Gato Encerrado

«Estampa madrileña», de Karmelo C. Iribarren

Gente entrando
y saliendo por las bocas
de metro

a la caza del siguiente minuto,
sacudiéndose
de los talones
los segundos muertos
del anterior,

como si temiesen quedarse fuera
de la próxima hora,

por aforo completo.

Karmelo C. Iribarren
Las luces interiores
Renacimiento

Poemas de Rengo Wrongo

La dinámica de acumular poder
y la dinámica de cuidar la vida

mal que le pese a Nietzsche 5.0
o a cualquiera de las versiones anteriores

no son –barrunta Wrongo–
compatibles



Al historiador izquierdista
A.J.P. Taylor le preguntaron una vez si era cierto
que sostenía concepciones políticas extremas

Respondió que así era
pero que las sostenía de forma moderada

Esto a Wrongo
–que tenía varios amigos
extremistas discretos–
le resultaba cercano



Quienes creen
que en el mundo sólo hay cazadores y presas
contribuyen eficazmente a crear ese mundo abominable
donde sólo hay cazadores y presas

Pero en el mundo, claro, hay mucho más
–se decía Wrongo absorto en la belleza
de los tres pájaros posados un instante
sobre la antena de televisión



No vivimos a la intemperie
por amor al peligro
–aclara Wrongo–

sino porque no hemos sabido construir
nuevos hogares



Wrongo habla con pocas imágenes
porque es harto consciente
del poder titánico de las mismas

Una imagen con la espoleta equivocada
puede matar a un hombre

Una imagen con el temporizador alterado
puede hacer saltar por los aires
toda una ciudad



Si se le pide a Wrongo
una definición de ser humano:

animal que camina al borde del abismo


Jorge Riechmann
W – Rengo Wrongo seguido de Historias del señor W
Editorial Gato Encerrado

«No veo nada», de Charles Bukowski

no veo nada más que
el crepúsculo mutilado.
me gustaría aventurarme
con esperanza
no solo por la supervivencia humana
sino también por la supervivencia del pensamiento y
la música y el arte y la pintura e incluso
la historia de la humanidad,
pero, sabes, es como un chivatazo que me dio una vez
mi corredor de apuestas:
no apuestes por ello.
ahora lo veo todo
convirtiéndose en beicon requemado
van goghs tullidos mendigando calderilla a
banqueros tullidos,
todo yéndose al garete
todos mendigando y descendiendo a la deriva
por el paisaje retorcido
hacia los valles
el público condenado
aullando:

el caso es que
todo esto es lo que
nos merecemos.

la oscuridad está vacía:
la mayoría de nuestros héroes se han
equivocado.

Charles Bukowski
La noche desquiciada de pasos
Visor

«El miedo invisible del estrés…», de Javier Manzano Fijó

El miedo invisible del estrés,
una suerte de búsqueda circular,
que entonces llamé pereza, procrastinación, nada,
pero que era amor, pena, desidia.

Si me vas a preguntar,
te diré que sí,
que hace mucho tiempo que mi vida es otra.
Pero llegan días de estabilidad falsa y niebla,
y los suicidas de la fuerza de la costumbre
escriben poemas como este.

Javier Manzano Fijó
La esperanza o el cuerpo
Editorial Gato Encerrado

«Por qué no», de Karmelo C. Iribarren

Esta noche, por lo que a mí
respecta, bien podría saltar
el mundo en mil pedazos.
Por qué no. Y nosotros con él.
Acabar. Echarle de una vez
–y para siempre– el telón
a este teatro, a esta absurda
comedia. Al menos, tendría
su razón de ser otra cerveza.

Karmelo C. Iribarren
Serie B
Renacimiento

‘El falso llano’, de Óscar Aguado

Desnudo como un pájaro sin alas
herido de vida
despierto aún
en la última rama del amor.


La muerte
es la última corbata
que me regalas.


Muere la magia en manos del mago
cuando el truco de amor
lanza sus cadáveres al mar.


El amor es un milagro de rebuznos
contados uno a uno por un notario
la piedra que cae hacia la luz
y es su eco el que se estrella contra el suelo.


Esta tristeza
es una lágrima
que borra un barco.

Óscar Aguado
El falso llano
Editorial Gato Encerrado