“Siglos de mentiras”, de Charles Bukowski

una amistad escribe desde París
para decirme
que siguen
hablando de aquella vez
que la cagué
en la tele francesa
en horario de máxima audiencia
hace unos años.

a mí ahora todo eso me hace gracia
porque recuerdo muy poco
de aquello
pero me sirve para vender
unos cuantos ejemplares más de mis libros
por allá
a algunos intelectuales
por todas las razones erróneas.

pasó lo mismo con los críticos
que pensaron que era estupendo
que no quisiera ir a ver a
Sartre.

los críticos creían que lo
estaba
haciendo de menos
cuando era solo que
no sabía qué decirle
al viejo
que me parecía un escritor
muy bueno.

parece ser que cuando estás
en racha
cada vez te conceden más mérito
por alcanzar grandes logros que
ni siquiera te planteaste.

y poco después envuelve tu obra
un manto adicional de mito
que no hay por qué creer
pero se cree igualmente
y por eso tantos
supuestos genios son en realidad
gilipollas
y tantos gilipollas son
supuestos críticos
literarios.

Charles Bukowski
La noche desquiciada de pasos
Visor

“Excusatio non petita”, de Itziar Mínguez Arnáiz

Te avergüenza decir que eres poeta

la gente te mira raro
como si fueras un ser de otro mundo
que vive en un estado de permanente tormento

por eso te justificas inmediatamente después:
pero estoy terminando una novela
añades

todo parece volver a su sitio

Itziar Mínguez Arnáiz
Que viene el lobo
La Isla de Siltolá

“Palabras para Julia”, de José Agustín Goytisolo

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Un hombre solo una mujer
así tomados de uno en uno
son como polvo no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

José Agustín Goytisolo
Palabras para Julia
Lumen

“Discreto”, de Antonio Martínez Sarrión

Feliz quien, sin anhelo,
aguarda la mañana.
Y, en llegando, se dice
sereno: «Ya viví».
Ése empieza ganando
un día y otro día.
Ni se jacta con ello,
ni publica su suerte,
ni menos aún mendiga
aplausos, pompas, humo
con que hacerse una estatua.

Antonio Martínez Sarrión
Poeta en Diwan
Tusquets Editores

“IV – Cajones de baño”, de Ana Patricia Moya

La sangre rompe cada veintiocho días

con la precisión de un reloj

entre retortijones y compresas de noche

 

mi vientre jamás engendrará

sobrinos para mis hermanas,

nietos para mis padres

 

-somos conscientes de que, con mi generación,

se extinguirán los apellidos-

 

de mi vientre sólo nacen poemas estériles

 

los hijos de la rabia que lloran

por esta madre que no sabe cuidar

de sí misma.

 

Ana Patricia Moya
La casa rota
Versátiles

“Destino alegre”, de José Hierro

Nos han abandonado en medio del camino.
Entre la luz íbamos ciegos.
Somos aves de paso, nubes altas de estío,
vagabundos eternos.
Mala gente que pasa cantando por los campos.
Aunque el camino es áspero y son duros los tiempos,
cantamos con el alma. Y no hay un hombre solo
que comprenda la viva razón del canto nuestro.

Vivimos y morimos muertes y vidas de otros.
Sobre nuestras espaldas pesan mucho los muertos.
Su hondo grito nos pide que muramos un poco,
como murieron todos ellos,
que vivamos de prisa, quemando locamente
la vida que ellos no vivieron.

Ríos furiosos, ríos turbios, ríos veloces.
(Pero nadie nos mide lo hondo, sino lo estrecho.)
Mordemos las orillas, derribamos los puentes.
Dicen que vamos ciegos.

Pero vivimos. Llevan nuestras aguas la esencia
de las muertes y las vidas de vivos y de muertos.
Ya veis si es bien alegre saber a ciencia cierta
que hemos nacido para esto.

José Hierro
Tierra sin nosotros

“Escapamos de aquellos interiores…”, de Javier Manzano Fijó

Escapamos de aquellos interiores
sometidos a la ficción,
donde mostrar la forma
en el desprecio al otro.

Lo hicimos para amar lo bello,
ir más allá,
en busca de los compromisos prácticos
de las formas sencillas.
Para después
encontrar algo que no nos toleren,
algo
por lo que deseen acabar con nosotros.

Javier Manzano Fijó
La esperanza o el cuerpo
Editorial Gato Encerrado