«Desnudo como un pájaro sin alas…», de Óscar Aguado

Desnudo como un pájaro sin alas

herido de vida

despierto aún

en la última rama del amor.

 

Óscar Aguado
El falso llano
Editorial Gato Encerrado

El 11 de mayo a las 21 horas se presentará en el Aleatorio de Madrid.
El 18 de mayo a las 19.30 horas se presentará en la Feria del Libro de Toledo.

«Cactus», de Carso Waters

Tuve una enfermedad y me transformó
un poema que hoy es de otro
un amor que me odiaba
y un enemigo que no existiría sin mí

una familia siempre muy lejos
y un extraño siempre a mi lado
después viví lo que había soñado de niño
una auténtica pesadilla

probé a decir lo que todos necesitaban escuchar
para luego contar lo que a nadie interesa
sus abrazos fueron fríos
su indiferencia mi liberación

me buscaron en siete estados por un crimen
que no había cometido
pero que ojalá hubiera hecho

bebí tanto whisky para olvidar mi sueño cumplido
conocí tantos cuerpos que perdí mis manos
vagué de ciudad en ciudad para encontrarme con los mismos
siempre en la misma posición en distintas ciudades

me desnudé en mitad de la plaza y apreté el gatillo
pero todos siguieron en sus  puestos
cuidando su disfraz
dando de beber a su caballo

ahora que sé
que de lo aprendido poco o nada vale
puedo regresar a mi hogar.

 

Carso Waters
Traducción de los perros de Omaha
Canalla Ediciones
Carso Waters es un seudónimo de Óscar Aguado

«En 1492 descubrí los barcos…», de Óscar Aguado

En 1492
descubrí los barcos, abandonaban el horizonte para rozar los dedos de nuestra isla, Lucía era dueña de sus silencios aunque sus silencios no tuviesen dueño, ningún periódico huraño previno a los niños de ninguna tormenta, ningún teniente coronel anunció nubarrones, el mar era azul azul, ahí no nos perdíamos nada, volvía a ser tarde aunque llegamos a punto de que el sol desvirgara nuestro presente.

En 1492
el día en que mi madre me regaló una corona de pinchos para recompensarme por el esfuerzo, como si todavía le doliera la sensación de que mi cabecita saliera de su vientre, como si el barco hundido con la proa todavía hincada entre sus muslos no dejara de naufragar, Lucía abandonaba el silencio y hablaba con los tripulantes, quería que su silencio solo fuera nuestro y contaba en idiomas extraños a los desconocidos que nuestra isla requería ser un secreto.

En 1492
los barcos encallaron en nuestra isla y Lucía y yo todas las noches aflojábamos tornillos como delfines desesperados, los barcos se hundieron y mi madre aguantó los embates como una fiera.

Todo fue a peor, los tripulantes aún están aquí y yo intento averiguar si Lucía está entre ellos.

Óscar Aguado
El falso llano
Editorial Gato Encerrado
El 11 de mayo a las 21 horas se presentará en el Aleatorio de Madrid.
El 18 de mayo a las 19.30 horas se presentará en la Feria del Libro de Toledo.

«Nuestra violencia comienza con las máquinas…», de Alicia Es. Martínez

Nuestra violencia comienza con las máquinas hablo de la violencia en mi vida de la violencia como contexto la violencia geométrica hasta entonces solo era el árbol dicen: rondabas los diez años diez años de ronda rondalla diez años como diez soles pero la incompetencia pero el alcohol pero los gritos pero el llanto pero el paro pero paro pero paro paro pero entonces la renuncia la valentía el coraje el echar p’alante la tapita en el bar que no falte que estaremos mal pero la cervecita de los domingos no nos la quita ni Dios y no caer no caíamos nos salvaban los domingos y las sonrisas las tardes de Sesión de Cine las noches de La Clave los sábados de limpieza y expurgación y las tiendas de campaña las tiendas de campaña en Cuenca en Río Cuervo en Teruel en Villajoyosa nos salvaron las ciegas y las duchas bajo el olivo y las casas de los tíos las caras vanas y esos ojos los de ellos que los niños no se enteren que no sufran que tengan de todo que nada les falte pero yo me enteraba me entero ahora éramos niños amigo niños en un país de plástico habíamos dejado de ser árboles y apareció el contexto como un golpe de rastrillo como una zapatillazo a una mosca cojonera el puto contexto alargándose tensándose como mi pelo rizado alisado a estirones de cepillo en una cola de caballo imposible los ojos achinados lagrimeando todo el santo día a la mierda el contexto a la mierda el contexto pero entonces no entonces comenzó la ingeniería de la violencia su caleidoscopio y el miedo ella lleva la marca en su cuerpo de cristal yo la herencia pero la conciencia pero el paro pero el paro paro ella se va desvaneciendo eso me martillea la cabeza  amigo quisiera enseñarle a mandar a la mierda el contexto para que no desaparezca somos hijos de bueyes caínes la libertad está sobrevalorada y la mujer también y la muerte la muerte amigo también está sobrevalorada la ajena la de ellos se entiende yo lo entiendo
ahora


Alicia Es. Martínez
No se le miran las bragas a la muerte
Ed. Celya
También incluido en el poemario En casa, caracol, tienes la tumba

“Vietnam”, de Wislawa Szymborska

Mujer, ¿cómo te llamas? -No sé.

¿Cuándo naciste, de dónde eres? -No sé.

¿Por qué cavaste esta madriguera? -No sé.

¿Desde cuándo te escondes? -No sé.

¿Por qué me mordiste el dedo cordial? -No sé.

¿Sabes que no te vamos a hacer nada? -No sé.

¿A favor de quién estás? -No sé.

Estamos en guerra, tienes que elegir. -No sé.

¿Existe todavía tu aldea? -No sé.

¿Estos son tus hijos? -Sí.

 

Wislawa Szymborska
Aquí
Bartleby Editores

«Tener la gripe y nada más que hacer», de Charles Bukowski

leí un libro sobre John Dos Passos y según
el libro John, antaño comunista radical,
acabó en las colinas de Hollywood viviendo de sus inversiones
y leyendo el
Wall Street Journal.

por lo visto ocurre demasiado a menudo.

lo que apenas ocurre nunca es
que un hombre pase de ser conservador de joven a convertirse
en un radical de la hostia de viejo.

sea como sea:
los jóvenes conservadores siempre se convierten en viejos
conservadores.
es una suerte de sellado mental al vapor de por vida.

pero cuando un joven radical acaba siendo un
viejo radical
los críticos y
los conservadores
lo tratan como si se hubiera escapado del
psiquiátrico.

así va nuestra política y te la puedes quedar
enterita.

quédatela.

métetela por el
culo.

Charles Bukowski
La noche desquiciada de pasos
Visor

«Poema nº 48», de Gonzalo Millán

El río invierte el curso de su corriente.
El agua de las cascadas sube.
La gente empieza a caminar retrocediendo.
Los caballos caminan hacia atrás.
Los militares deshacen lo desfilado.
Las balas salen de las carnes.
Las balas entran en los cañones.
Los oficiales enfundan sus pistolas.
La corriente penetra por los enchufes.
Los torturados dejan de agitarse.
Los torturados cierran sus bocas.
Los campos de concentración se vacían.
Aparecen los desaparecidos.
Los muertos salen de sus tumbas.
Los aviones vuelan hacia atrás
Los “rockets” suben hacia los aviones.
Allende dispara.
Las llamas se apagan.
Se saca el casco.
La Moneda se reconstituye íntegra.
Su cráneo se recompone.
Sale a un balcón.
Allende retrocede hasta Tomás Moro.
Los detenidos salen de espalda de los estadios.
11 de Septiembre.
Regresan aviones con refugiados.
Chile es un país democrático.
Las fuerzas armadas respetan la constitución.
Los militares vuelven a sus cuarteles.
Renace Neruda.
Vuelve en una ambulancia a Isla Negra.
Le duele la próstata. Escribe.
Víctor Jara toca la guitarra.
Canta
Los discursos entran en las bocas.
El tirano abraza a Prat.
Desaparece.
Prat revive.
Los cesantes son recontratados.
Los obreros desfilan cantando
¡Venceremos!

Gonzalo Millán
La Ciudad
Amargord

«De un tiempo a esta parte», de Almudena Guzmán

De un tiempo
a esta parte
estoy prisionera
en un coche
de gritos y hielo
que circula
por carreteras oscuras
y en vertical
como catedrales,
deslumbrada
por las luces largas
de los que vienen
en sentido contrario
que sois todos.


Almudena Guzmán
Calendario
Hiperión

«Bizitzak» («La vida que yo veo»), de Bernardo Atxaga

Bizitzak ez du etsitzen
ezpada muga latzetan;
ezpadu Oihanarekin egiten amets,
egiten du Desertuarekin.

Eta hala, Iraila Garo Gorridunak
soilik Elur, soilik Otso,
Barren zabal eta izoztu
izan nahiko zukeen;

Eta izan nahiko zukeen Eguzkiak
Argi huts eta zorrotz
Erleen memoria ahulean;

Gaua, berriz,
hastapenetako garaiaz
oroitzen da bereziki,
orduan ez, baitzen gaua besterik;

Era berean, Egundo Ez
edo Beti Beti
esanka dabil nire Bihotza;
Bi hitz bakarretan
erabakitzen ditu,  zoritxarrez,
bere desira guztiak.

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La vida que yo veo
anhela los extremos confines,
el Desierto, la Selva y nada más.

Veo que Septiembre,
el de los Rojos Helechales,
deplora su materia;
que hubiera preferido ser
sólo Nieve, Inmensidad y Lobos.

Veo que el Sol
sueña con la pura Luz,
y que la Noche
añora los tiempos primordiales,
cuando todo era noche.

Miro también a mi corazón,
y descubro que sus deseos
se resumen, desgraciadamente,
en dos palabras:
la palabra Siempre,
la palabra Nunca.

 

Bernardo Atxaga
Poemas & híbridos
Visor

«Yo no sé cómo saltar…», de Juan Ramón Jiménez

Yo no sé cómo saltar
desde la orilla de hoy
a la orilla de mañana.

El río se lleva, mientras,
la realidad de esta tarde,
a mares sin esperanza.

Miro al oriente, al poniente,
miro al sur y miro al norte.

Toda la verdad dorada
que cercaba al alma mía,
cual con un cielo completo,
se cae, partida y falsa.

Y no sé cómo saltar
desde la orilla de hoy
a la orilla de mañana.

Juan Ramón Jiménez
Estío / Segunda antología poética