«paraíso no hay memoria…», de Federico de Arce

paraíso no hay memoria

de que fuimos desterrados

y al ir a nombrar

lo que no existe

nos sentimos desnudos

nos escondimos

en la memoria

de que fuimos desterrados

no hay paraíso

paraíso no hay memoria

de que fuimos desterrados

y al ir a nombrar

lo que no existe

nos sentimos desnudos

nos escondimos

en la memoria

de que fuimos desterrados

no hay paraíso

Federico de Arce
El guardián de la voz
Editorial Gato Encerrado

«Cuanto ahora soy», de Ángel Guinda

(Mi futuro escucha todavía

la fija rotación de los planetas.)

¿Soy aquel sol que se arrojaba al mar?

¿Aquella estatua a la que diste vida?

Soy la máscara ahogada, el aguacero,

el zorro que acaricias, el renglón,

el boquete en el aire que se asfixia.

Soy el árbol que piensa en el ahorcado,

la autopista que nunca se detiene,

la creación del mundo y su fracaso.

Soy la dura emboscada de vivir.

¿Cada luz que se enciende y que se apaga?

Lo que se va pero se queda siempre.

Todo lo que no acaba de llegar.

 

Ángel Guinda
Catedral de la noche
Editorial Olifante

«Velas», de Konstantino Kavafis

Los días del futuro se alzan ante nosotros

como una hilera de velas encendidas

–doradas, vivaces, cálidas velas.

 

Los días de pasado quedaron atrás,

fúnebre hilera consumida

donde las más cercanas aún humean,

velas frías, torcidas y deshechas.

 

No quiero verlas; su aspecto me aflige,

me aflige recordar su luz primera.

Miro ante mí las velas encendidas.

 

No quiero volverme, y estremecerme al contemplar

qué rápidamente se alarga la hilera sombría,

qué rápidamente crece con sus velas ya consumidas.

 

Konstantino Kavafis
Poesías completas
Hiperión

«Un canto», de José Ángel Valente

Quisiera un canto

que hiciera estallar en cien palabras ciegas

la palabra intocable.

 

Un canto.

Mas nunca la palabra como ídolo obeso

alimentado

de ideas que lo fueron y carcome la lluvia.

 

La explosión de un silencio.

 

Un canto nuevo, mío, de mi prójimo,

del adolescente sin palabras que espera ser

nombrado,

de la mujer cuyo deseo sube

en borbotón sangriento a la pálida frente,

de éste que me acusa silencioso,

que silenciosamente me combate,

porque acaso no ignora

que una sola palabra bastaría

para arrasar el mundo,

para extinguir el odio

y arrasarnos…

 

José Ángel Valente
La memoria y los signos
Huerga & Fierro Editores

«doman la bestia que llevamos dentro…», de Federico de Arce

doman a la bestia
que llevamos dentro
las reglas gramaticales
nos enseñan el miedo
de ser hombres fue antes
que la palabra de los vivos
la palabra de los muertos
en silencio de silencios
los libros se componen
al distanciarse la lengua
del habla en el animal
herida aparece la voz

Federico de Arce
El guardián de la voz
Editorial Gato Encerrado

El miércoles 20 de octubre presentaremos el libro en el Círculo de Arte de Toledo.

TarjetaPresentaciónElGuardián

Federico de Arce presenta ‘El guardián de la voz’ en Toledo

«miedo tengo al decir…», de Federico de Arce

miedo tengo al decir

la palabra pájaro

de que muera el pájaro

miedo tengo al decir

la palabra árbol

de que muera el árbol

no tengo miedo al decir

la palabra hombre

un pájaro soy un árbol

perdido en los caminos

Federico de Arce
El guardián de la voz
Editorial Gato Encerrado

La presentación de El guardián de la voz será el 20 de octubre en Toledo.

TarjetaPresentaciónElGuardián

 

«Fueron violados los pactos», de Antonio Martínez Sarrión

Hace ya mucho tiempo que esa luz,
la que desde sus límites precisos
descendía a los vivientes y las cosas

orientando sus rumbos, ya no existe.

Quedan las limpias tarde con viento de poniente,
ciertos perfiles de un cuenco de barro
que dicen esa estrofa de mutilados versos
en la que venteamos un resto de esplendor.

Lo demás es penumbra, griterío,
la deformante grieta del espejo,
los años desecando tanto aljibe
para, al cabo, encontrar monedas de latón.

Antonio Martínez Sarrión
De acedía
Hiperión

«Acertijo poético», de Carlos Ávila

El problema no reside

en saber qué país

es el dueño del huevo

que ha puesto el gallo

en la frontera.

 

Porque en la poesía

el gallo puede poner huevos

y la gallina

puede ser valiente.

 

El problema no es el gallo, el huevo o el país.

Es la frontera.

 

Carlos Ávila
Pero lo nuestro es cantar
Editorial Gato Encerrado

«Anoche me dicté…», de Ana Pérez Cañamares

Anoche me dicté
el mejor poema del mundo.

Era una nana
un manifiesto
un discurso de bienvenida
un homenaje
una canción de amor
un réquiem
un pistoletazo de salida
para la revolución.

Era capaz de aniquilar
en un verso
y de resucitar
en el siguiente.

Pero olvidé escribirlo
y ahora soy la misma persona
escribiendo sobre la impotencia.

Ana Pérez Cañamares
Las sumas y los restos
Ya lo dijo Casimiro Parker