«Monólogo para Casandra», de Wislawa Szymborska

Soy yo, Casandra.
Y esta es mi ciudad bajo la ceniza.
Y este es mi cayado y mis cintas de profeta.
Y esta es mi cabeza colmada de dudas.

Es verdad, estoy triunfando.
Mi razón hasta golpeó el cielo con un destello.
Sólo los profetas a los que no se cree
tienen semejantes vistas.
Sólo aquellos que mal empezaron las cosas,
y todo pudo haberse cumplido tan deprisa,
como si ellos no hubiesen existido.

Ahora me acuerdo claramente,
cómo la gente, al verme, callaba a mitad de palabra.
Se cortaba la risa.
Las manos ardían.
Los niños corrían hacia sus madres.
Ni siquiera conocía sus efímeros nombres.
Y aquella canción sobre la hoja verde,
nadie la terminó en mi presencia.

Yo les quería.
Pero quería desde lo alto.
Por encima de la vida.
Desde el futuro. Donde siempre hay vacío
y desde donde, ¿hay algo más fácil que ver la muerte?
Me arrepiento porque mi voz era dura.
Mírense desde las estrellas –gritaba–.
Mírense desde las estrellas.
Me oían y bajaban la mirada.

Vivían en la vida.
Forrados de gran viento.
Condenados.
Desde el nacer en los cuerpos del adiós.
Pero hubo en ellos una esperanza húmeda,
una llama alimentándose de su propio reverberar.
Ellos sabían lo que era un instante,
ay, al menos uno
antes de que…

Me salí con la mía.
Sólo que eso no significa nada.
Y esta es mi ropita manchada por el fuego.
Y estos son mis trastos de profeta.
Y esta es mi cara compungida.
Cara que ignoraba que pudiera ser hermosa.

Wislawa Szymborska
Mil alegrías – Un encanto

«Sin acto de amor que me conciba…», de Begoña Abad

Sin acto de amor que me conciba,
sin madre que me espere,
sin saber para qué,
sigo empeñada en nacer
a cualquier hora,
de cualquier manera,
por olvidarme de los días
en los que nacía muerta
o en los que me moría
de a poquitos silenciosos.
Nacerme a cada paso
aunque venga de nalgas
y con dos vueltas de cordón
enrollado en el alma,
nacerme y respirarte…

Begoña Abad
La medida de mi madre
Olifante Ediciones

«Donde fuiste feliz alguna vez…», de Félix Grande

Donde fuiste feliz alguna vez
no debieras volver jamás: el tiempo
habrá hecho sus destrozos, levantado
su muro fronterizo
contra el que la ilusión chocará estupefacta.
El tiempo habrá labrado,
paciente, tu fracaso
mientras faltabas, mientras ibas
ingenuamente por el mundo
conservando como recuerdo
lo que era destrucción subterránea, ruina.

Si la felicidad te la dio una mujer
ahora habrá envejecido u olvidado
y sólo sentirás asombro
−el anticipo de las maldiciones.
Si una taberna fue, habrá cambiado
de dueño o de clientes
y tu rincón se habrá ocupado
con intrusos fantasmagóricos
que con su ajeneidad te empujan a la calle, al vacío.
Si fue un barrio, hallarás
entre los cambios del urbano progreso
tu cadáver diseminado.

No debieras volver jamás a nada, a nadie,
pues toda historia interrumpida
tan sólo sobrevive
para vengarse en la ilusión, clavarle
su cuchillo desesperado,
morir asesinando.

Mas sabes que la dicha es como un criminal
que seduce a su víctima,
que la reclama con atroz dulzura
mientras esconde la mano homicida.
Sabes que volverás, que te hallas condenado
a regresar, humilde, donde fuiste feliz.

Sabes que volverás
porque la dicha consistió en marcarte
con la nostalgia, convertirte
la vida en cicatriz;
y si has de ser leal, girarás errabundo
alrededor del desastre entrañable
como girase un perro ante la tumba
de su dueño… su dueño… su dueño…

Félix Grande
Música amenazada

«Qué cabe en un poema…», de Javier Manzano Fijó

Qué cabe en un poema.

Qué hacer con esa foto

de nuestra política de defensa.

Qué memoria, qué amor,

qué verdad exhausta perseguimos

en el suicidio lento de la pereza,

el cómodo asesinato de la suerte.

Cómo traducir ese dolor abrazando a tu hija viva.

Javier Manzano Fijó
La esperanza o el cuerpo
Editorial Gato Encerrado

«Al cuerpo, o a la nada…», de Javier Manzano Fijó

Al cuerpo, o a la nada.
Como si los códigos de los libros
fueran lo mismo que tus ojos intactos.
Como si los siervos impasibles
no existieran.

Al cuerpo o a la nada,
a ellos nos debemos.
Y sí, la fiebre se queda,
el portal sigue sucio,
perseguimos a redentores del abandono,
por eso la muerte no nos basta
y nos lleva a la risa.

 

Javier Manzano Fijó
La esperanza o el cuerpo
Editorial Gato Encerrado

Presentación del nuevo poemario de Javier Manzano Fijó

El día 26 de septiembre os esperamos en la presentación de La esperanza o el cuerpo, el nuevo poemario de Javier Manzano Fijó. Será a las 19.30 horas en la Biblioteca de Castilla-La Mancha. Federico de Arce y Alicia Avilés acompañarán al autor.

Gato Encerrado en el Festival de Poesía Voix Vives

Un año más se celebrará en Toledo el Festival de Poesía Voix Vives. En esta ocasión será los días 6, 7 y 8 de septiembre, todo un fin de semana en el que podréis disfrutar de poesía en vivo a todas horas y en diferentes localizaciones de la ciudad.

Nuestra editorial tendrá una escena propia el día 8, domingo, de 19 a 20 horas en la plaza del Ayuntamiento. Estarán con nosotros todos los poetas que hemos publicado hasta el momento y algunos que lo harán muy pronto.

Desde el siguiente enlace podéis descargar en pdf el programa del festival:

Programa de Voix Vives 2019

«Pobres diablos», de Karmelo C. Iribarren

Aunque nos cueste admitirlo
cómo nos alegra
comprobar
que aquel viejo colega
−al que no habíamos visto
desde vete a saber cuándo−
tampoco ha llegado
a ningún sitio,

que en el fondo no es más
que un pobre diablo,
como nosotros,

y que el cabrón de él
se alegra de lo mismo.

Karmelo C. Iribarren
La frontera y otros poemas
Renacimiento

«Paternidad», de Brenda Ríos

Hacer una casa es escribir una casa
se te cae del cuello
del borde del vestido

por seguridad
hay que coserse las casas en el dobladillo
nadie sabe en tiempos inciertos

Mi amigo tendrá un hijo
con una mujer que juega con él
un gatito pequeño ella y él la bola de estambre
se rumiarán felices

Te digo:
quepo en 345 cajas de cartón
no es mucho si lo piensas
un tráiler vendrá y me llevará a otra parte

Seremos nuevos recién nacidos
en un placer de asombro
o de temblor
de margarina derretida

Mi amigo amamantará a su hijo bastardito
y lo querrá porque eso es él: puro querer de gratis
le pondremos nombres que vayan con su futuro:
amarillo, industrial, en vías de desarrollo, sustentable

Será bueno este hijo y la casa que, imagino, espera por ellos
con la mujer cruel se equilibra de tal suerte
que nada cae de su sitio.

 

Brenda Ríos
Aspiraciones de la clase media
Ediciones Liliputienses

«Himno a Satanás», de Leopoldo María Panero

A Belfegor, dios pedo o crepitus

Tú que modulas el reptar de las serpientes

de las serpientes del espejo, de la serpientes de la vejez

tú que eres el único digno de besar mi carne arrugada,

y de mirar en el espejo

en donde sólo se ve un sapo,

bello como la muerte:

tú que eres como yo adorador de nadie:

ven aquí, he

construido este poema como anzuelo

para que el lector caiga en él,

y repte

húmedamente entre las páginas.

Leopoldo María Panero
Guarida de un animal que no existe
Visor