«Entro en un cine…», de José María Fonollosa

Entro en un cine. Al fondo, la pantalla
ilumina los sueños de la gente.
Uno se aísla en héroe unos minutos.

Uno vive en la vida que desea.
Uno vive en azares, en amores,
aventuras… Y vence todo obstáculo.
Qué agradable es vivir de esa manera.

Los personajes logran triunfo, amor…
Todo resulta fácil y sencillo.
Conmigo nada fue de esa manera.

 

José María Fonollosa
Destrucción de la mañana
DVD ediciones

«Arde una biblioteca», de Ángel Petisme

En la profunda penumbra de la tarde,
cerca del Nilo Azul,
sentados bajo el árbol de la memoria,
los niños y las mujeres
guardamos silencio y respeto.
La voz de uno de los ancianos
se escucha temblorosa:
hace tanto tiempo que nadie
lo recuerda, sucedió…
Cuenta leyendas inolvidables,
mitos que nadie ha escrito.
Como la historia del jaguar
que de hambre mordió la luna,
o la estrella negra que se enamoró
de un joven de la aldea…
No hay libros que cuenten nuestra Historia,
la vieja historia desde que el mono
se incorporó sobre sus patas
para abrazar la luz.
Va cayendo la noche. De boca en boca
la saliva es la tinta del mundo primigenio,
la memoria el papel y la voz de la sangre.
Antes no había nada,
la fricción de unas piedras produjeron el fuego
y el calor de nuestra tradición.
Esto es lo que somos y de donde venimos.
Somos únicos bajo el gran árbol,
irrepetibles como el alba en el río.

En África cuando muere un anciano
arde una biblioteca.

 

Ángel Petisme
El faro de Dakar
Ed. Renacimiento

«Esta tristeza…», de Óscar Aguado

Esta tristeza

es una lágrima

que borra un barco.

 

Óscar Aguado
El falso llano
Editorial Gato Encerrado

El falso llano se presentará el 18 de mayo a las 19.30 horas en la Feria del Libro de Toledo.

«Un mundo en el que un hombre es una reja tan alta…», de Óscar Aguado

Un mundo en el que un hombre es una reja tan alta
como el vuelo de un pájaro herido
y después una roca en lo alto de una montaña de arroz
y también una peonza en un charco de semen
un hombre que quiso ser un astronauta
y ahora es capaz de barrer el infierno cinco veces al día
un mundo en el que a un hombre no le enseñaron
a amar el mundo como lo hubiera hecho un niño.

 

Óscar Aguado
El falso llano
Editorial Gato Encerrado

El falso llano se presentará en la Feria del Libro de Toledo el 18 de mayo a las 19.30 horas.

“Drama em gente”, de José Mª Cumbreño

El padre de Fernando Pessoa en realidad no era su padre.

Con su madre hablaba en un idioma extranjero.

Sus hermanos eran hermanos suyos sólo a medias.

La lengua en la que aprendió a hablar no era la lengua en la que luego escribió.

Escribía en medio de una multitud, pero vivía solo.

Escribía de pie. Escribía de noche.

Su único amor llevaba el nombre de una heroína suicida.

Se mudó más de veinte veces dentro de la misma ciudad.

Jamás salió de Lisboa. Aunque varias veces llegó al fin del mundo. Y regresó.

 

José Mª Cumbreño
Contar
Ediciones Papeles Mínimos

«Luchan los tuyos y los míos…», de Óscar Aguado

Luchan los tuyos y los míos

contra los nuestros

mueren los nuestros

los tuyos

los míos

rodean aquel cuchitril

que nos vio atracarnos de perdices.

 

Óscar Aguado
El falso llano
Editorial Gato Encerrado

El falso llano se presenta el 11 de mayo a las 21 horas en el Aleatorio de Madrid. Y el 18 de mayo a las 19.30 horas en la Feria del Libro de Toledo.

«Desnudo como un pájaro sin alas…», de Óscar Aguado

Desnudo como un pájaro sin alas

herido de vida

despierto aún

en la última rama del amor.

 

Óscar Aguado
El falso llano
Editorial Gato Encerrado

El 11 de mayo a las 21 horas se presentará en el Aleatorio de Madrid.
El 18 de mayo a las 19.30 horas se presentará en la Feria del Libro de Toledo.

«Cactus», de Carso Waters

Tuve una enfermedad y me transformó
un poema que hoy es de otro
un amor que me odiaba
y un enemigo que no existiría sin mí

una familia siempre muy lejos
y un extraño siempre a mi lado
después viví lo que había soñado de niño
una auténtica pesadilla

probé a decir lo que todos necesitaban escuchar
para luego contar lo que a nadie interesa
sus abrazos fueron fríos
su indiferencia mi liberación

me buscaron en siete estados por un crimen
que no había cometido
pero que ojalá hubiera hecho

bebí tanto whisky para olvidar mi sueño cumplido
conocí tantos cuerpos que perdí mis manos
vagué de ciudad en ciudad para encontrarme con los mismos
siempre en la misma posición en distintas ciudades

me desnudé en mitad de la plaza y apreté el gatillo
pero todos siguieron en sus  puestos
cuidando su disfraz
dando de beber a su caballo

ahora que sé
que de lo aprendido poco o nada vale
puedo regresar a mi hogar.

 

Carso Waters
Traducción de los perros de Omaha
Canalla Ediciones
Carso Waters es un seudónimo de Óscar Aguado

«En 1492 descubrí los barcos…», de Óscar Aguado

En 1492
descubrí los barcos, abandonaban el horizonte para rozar los dedos de nuestra isla, Lucía era dueña de sus silencios aunque sus silencios no tuviesen dueño, ningún periódico huraño previno a los niños de ninguna tormenta, ningún teniente coronel anunció nubarrones, el mar era azul azul, ahí no nos perdíamos nada, volvía a ser tarde aunque llegamos a punto de que el sol desvirgara nuestro presente.

En 1492
el día en que mi madre me regaló una corona de pinchos para recompensarme por el esfuerzo, como si todavía le doliera la sensación de que mi cabecita saliera de su vientre, como si el barco hundido con la proa todavía hincada entre sus muslos no dejara de naufragar, Lucía abandonaba el silencio y hablaba con los tripulantes, quería que su silencio solo fuera nuestro y contaba en idiomas extraños a los desconocidos que nuestra isla requería ser un secreto.

En 1492
los barcos encallaron en nuestra isla y Lucía y yo todas las noches aflojábamos tornillos como delfines desesperados, los barcos se hundieron y mi madre aguantó los embates como una fiera.

Todo fue a peor, los tripulantes aún están aquí y yo intento averiguar si Lucía está entre ellos.

Óscar Aguado
El falso llano
Editorial Gato Encerrado
El 11 de mayo a las 21 horas se presentará en el Aleatorio de Madrid.
El 18 de mayo a las 19.30 horas se presentará en la Feria del Libro de Toledo.

«Nuestra violencia comienza con las máquinas…», de Alicia Es. Martínez

Nuestra violencia comienza con las máquinas hablo de la violencia en mi vida de la violencia como contexto la violencia geométrica hasta entonces solo era el árbol dicen: rondabas los diez años diez años de ronda rondalla diez años como diez soles pero la incompetencia pero el alcohol pero los gritos pero el llanto pero el paro pero paro pero paro paro pero entonces la renuncia la valentía el coraje el echar p’alante la tapita en el bar que no falte que estaremos mal pero la cervecita de los domingos no nos la quita ni Dios y no caer no caíamos nos salvaban los domingos y las sonrisas las tardes de Sesión de Cine las noches de La Clave los sábados de limpieza y expurgación y las tiendas de campaña las tiendas de campaña en Cuenca en Río Cuervo en Teruel en Villajoyosa nos salvaron las ciegas y las duchas bajo el olivo y las casas de los tíos las caras vanas y esos ojos los de ellos que los niños no se enteren que no sufran que tengan de todo que nada les falte pero yo me enteraba me entero ahora éramos niños amigo niños en un país de plástico habíamos dejado de ser árboles y apareció el contexto como un golpe de rastrillo como una zapatillazo a una mosca cojonera el puto contexto alargándose tensándose como mi pelo rizado alisado a estirones de cepillo en una cola de caballo imposible los ojos achinados lagrimeando todo el santo día a la mierda el contexto a la mierda el contexto pero entonces no entonces comenzó la ingeniería de la violencia su caleidoscopio y el miedo ella lleva la marca en su cuerpo de cristal yo la herencia pero la conciencia pero el paro pero el paro paro ella se va desvaneciendo eso me martillea la cabeza  amigo quisiera enseñarle a mandar a la mierda el contexto para que no desaparezca somos hijos de bueyes caínes la libertad está sobrevalorada y la mujer también y la muerte la muerte amigo también está sobrevalorada la ajena la de ellos se entiende yo lo entiendo
ahora


Alicia Es. Martínez
No se le miran las bragas a la muerte
Ed. Celya
También incluido en el poemario En casa, caracol, tienes la tumba